Crítica: Alps

Yorgos Lanthimos - Alps

Título: Alps
Director: Yorgos Lanthimos
Duración: 94 minutos
Fecha de estreno: 13 de abril de 2012
Intérpretes: Aggeliki Papoulia, Ariane Labed, Aris Servetalis.
Alps, tráiler subtitulado de lo nuevo del director de Canino
¿Debo ir a verla? ★★★½☆ No es fácil pero merece la pena. Y tiene mucho más sentido de lo que parece.

Tras contemplar un largometraje como Alps, la primera reacción lógica es escribir que es inferior a Canino, la anterior obra del joven director griego Yorgos Lanthimos. Tiene su lógica, pero es un craso error. En esta nueva obra, Lanthimos vuelve a apostar por un estilo seco y violento, con apuntes sórdidos y toques de humor estrafalario. Cierto es que se pierde el elemento sorpresa, la originalidad que ‘Canino’ llevaba por bandera, pero no lo es menos que se puede disfrutar de la mayor amplitud de riesgos que supone Alps, menos limitada espacialmente y repleta de una negrura ante la que es difícil sentirse cómodo.

Esa incomodidad, a la que también podríamos llamar fácilmente desconcierto o incluso perplejidad, es el rasgo central del cine de Lanthimos, que opta por no ponerle las cosas fáciles al espectador. A nivel de imagen, maneja encuadres extraños y un montaje arrítmico; en cuanto al sonido, la explicación se evita mediante la ausencia de música y de diálogos que clarifiquen las situaciones planteadas. El director aprovecha la coyuntura que ha creado para complicar la historia de estos vivos de mentira (¿muertos vivientes?) con admirable ingenio, de tal modo que en un momento dado es difícil saber quién finge y quién sufre o a quién le suceden ambas cosas a la vez.

La segunda tentación a la hora de escribir sobre Alps es referirse al modo en que la crisis griega, simbólica en un sentido amplio del colapso de la civilización occidental, está presente en el film. Como casi todo en el cine de Lanthimos, las alusiones a los problemas sociales y económicos están fuertemente enterradas en el relato. Pero, ¿no es ese juego de mentiras al que están sometidos los personajes, su fingir despiadado, el reflejo más claro del sinsentido político que rige nuestras vidas? Algo de eso debe haber, aunque si quieren una marcianada griega con referencias más evidentes a la actualidad, les aconsejo ‘Attenberg’, también en la órbita de Lanthimos, que participa como productor e intérprete.

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