Crítica: Ángeles y Demonios

Ángeles y Demonios

Título original: Angels & Demons
Director: Ron Howard
Duración: 120 minutos
Género: thriller
Intérpretes: Tom Hanks, Ewan McGregor, Ayelet Zurer, Stellan Skarsgard
Fecha de estreno en España: 15 de mayo
Ángeles y Demonios, trailer en español
¿Debo ir a verla? ★★★☆☆ Inverosímil pero mucho más rápida, oscura y espectacular que la plomiza El Código DaVinci

A la hora de afrontar un mínimo análisis de Ángeles y Demonios, a buen seguro el lector se encontrará con dos caminos bien distintos, el del cinéfilo de pro (que encontrará suficientes argumentos para condenar el film de Ron Howard) o el del acérrimo defensor de la fascinante iconografía y el legado cultural cristianos (que tendrá aquí la excusa para su enésima polémica). Uno, que se siente tan lejano tanto de unos como de otros, se conforma, como tantas otras veces, con el camino intermedio.

Y es que Ángeles y Demonios es tan sólo un correcto thriller que, esta vez y a diferencia de El código DaVinci, escoge con decisión el camino de la pura y dura acción, la vía del espectáculo vestido para la ocasión con el esperado trasfondo religioso y la mística de la simbología cristiana para elaborar -con no poco oportunismo- una serie de inverosímiles enigmas, tan improbables como era de prever, pero al menos, tanto más divertidos que en la plomiza primera entrega.

Lo que pocos destacarán es que Ron Howard, realizador extraordinariamente ocupado este año (hace poco firmó la memorable El desafío Frost contra Nixon), ha elaborado un film de acción que no se cree nadie, pero esta vez sí, bastante entretenido. Algo de mérito tiene, al menos hasta su desenlace, que ya era pobre en la novela. La acción pasa de un enigma a otro, de un asesinato al siguiente, con una velocidad de vértigo (lo que no tiene porqué ser necesariamente una virtud) y sin dejar paso a la reflexión, lo que oculta, relativamente y hasta los excesos de ese mencionado -y desastroso- pasaje final, los débiles soportes del relato parido por ese mal escritor llamado Dan Brown.

Lo que ocurre es que, ayudado por el dinámico trabajo de cámara, la excelente música de Hans Zimmer y un guión que lima algunas asperezas del texto original, el film proporciona dos horas de razonable entretenimiento. Ángeles y Demonios parece El Código DaVinci con una sobredosis de pastillas, o si quieren, una mezcla suave entre Seven pasada por el tamiz de un actioner al uso, hipertrofiada de medios y ruido, y que utiliza la supuesta polémica con la Iglesia para embellecerse con el ornamento de la mitología cristiana.

Si a eso le añadimos lo bonita que es Roma, y que esta vez Tom Hanks le coge algo más de punto a su personaje y hasta parece que actúa, pues por lo menos ya tenemos la tarde de sábado ocupada, que para un servidor es exactamente de lo que se trataba.

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