Crítica: Anonymous

Título: Anonymous
Director: Roland Emmerich
Género: drama, thriller
Duración: 130 minutos
Fecha de estreno: 11 de noviembre
Intépretes: Rhys Ifans, Vanessa Redgrave, David Thewlis
Anonymous, trailer español de lo nuevo de Roland Emmerich
¿Debo ir a verla? ★★½☆☆ Emmerich no acaba de acertar.

Anonymous es una particular y atractiva mezcla de thriller histórico de conspiraciones palaciegas, drama romántico, y secretos personales y trágicos a costa de la verdadera autoría de las obras de Shakespeare. Todo ello bañado en una atractiva pátina de reflexión sobre el poder de la pluma, de la palabra y -en definitiva- de la ficción, un aspecto que se acaba convirtiendo en lo mejor y más sugerente de la película. Porque en efecto, el director de Anonymous no se llama John Madden, ni tampoco Joe Wright, ni tampoco Anthony Minghella, suponiendo que el notable director de ‘El paciente inglés’ no hubiera fallecido prematuramente. Se llama Roland Emmerich, y en su currículum se encuentran éxitos como ‘Independence Day’ o ‘2012’…

El realizador alemán ha preferido no arrasar el planeta en esta ocasión y reivindicar su calidad de artesano capaz de abordar multitud de géneros, y no sólo odiseas de ciencia ficción catastrófica. Emmerich se ha hecho cargo de un thriller histórico y dramático desarrollado en varios tiempos, que recurre a una estructura en flashback bastante compleja para explicar los antecedentes de la historia, y que además posee un amplio y complejo catálogo de personajes y emociones. Dejando de lado el rigor histórico del guión de John Orloff (autor de Ga’hoole y ‘Un corazón imvencible’), de su apuesta por la leyenda, lo cierto es que ni el texto ni la dirección de Emmerich consiguen emocionar al espectador.

El realizador consiguió esto último, razonablemente, en algunas de sus excesivas películas anteriores, y digo esto para demostrar que no tengo absolutamente nada en contra del realizador alemán… especialmente cuando no se toma demasiado en serio su labor. Y tengo, de hecho, un placer culpable llamado ‘El patriota’ del cual no me logro desembarazar para parecer más listo en las fiestas. Pero Anonymous resulta una cinta confusa, con muchos nombres y muchas caras, en la que el espectador no acaba de situarse en la compleja trama, y que tarda demasiado en focalizarse en el personaje fundamental de Edward de Vere.

Bien es cierto que no es todo culpa de la labor tras las cámaras del director alemán, sino de un guión demasiado oscuro y ambicioso que da por sentado que el personal de a pie anda muy al tanto de lo ocurrido en la corte isabelina durante los tiempos de William Shakespeare… un error que perjudica el aliento trágico de la historia, profundiza en nuestra desorientación… y que Harvey Weinstein, productor de ‘Shakespeare in love’, o su admirado Spielberg, nunca habrían cometido.

No obstante hay diversos momentos en Anonymous que merecen mucho la pena, la mayoría debidos a su intento de ofrecer una película adulta y con cierto gusto. La presencia de Derek Jacobi en el prólogo y epílogo de la cinta enlaza con el tema que me resultó más interesante de la misma, su retrato de los escenarios teatrales en la Inglaterra del XVI, y la reflexión sobre el poder de la ficción que el propio Edward de Vere va descubriendo a lo largo de la pieza. La interpretación de Rhys Ifans es, por cierto, más que notable (ver cuando revela a Earl de Essex su plan para entrar en palacio, entre otros momentos), y la puesta en escena de Emmerich, que se ayuda de un vistoso diseño de producción, resulta correcta, elegante y con algún momento de brillo, por mucho que nunca llegue a superar las barreras sentimentales de la historia (y mira que lo intenta).

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