Crítica: Argo

‘Argo’, la tercera película como director de Ben Affleck, vuelve a confirmarle, esta vez de manera definitiva, como un talento artístico a considerar. Su recuperación de los modos y maneras del thriller político da lugar a una película quizá algo conformista, pero cuando menos notable.

Argo

Quién nos iba a decir que dentro de la cabeza de Ben Affleck existía un admirador irredento del cine americano de los setenta. Mediocre actor y cada vez mejor director, Affleck da un paso más en su tercer largometraje detrás de las cámaras, ‘Argo’, después de las notables ‘Adiós pequeña adiós’ y ‘The Town’, en la que ensayó diversas variedades del thriller con suficiente éxito. La que nos ocupa es un relato de suspense político basado en hechos reales en la que su autor recupera de nuevo el brío de realizadores como John Frankenheimer y ciertos retazos de la personalidad de Sidney Lumet, dos de los estandartes del género, y lo hace -esto es lo mejor de todo- sin recurrir al guiño, al homenaje ni a concesiones metalingüísticas.

‘Argo’ es una rara avis en el panorama del cine comercial norteamericano ya solamente por su vocación política, por muy conciliadora que resulte, y su patriotismo crítico, pese a algún arrebato a lo ‘Apolo XIII’ en su desenlace. Pero quién podría culpar a Affleck después de casi dos horas de espectáculo cinematográfico auténtico y bien entendido. Sin necesidad de liar la madeja más allá de lo necesario, y con los pies relativamente bien puestos en el suelo gracias a un componente realista abierto y sincero, pero jamás presuntuoso, el Affleck realizador nunca ahoga la acción ni la precipita hacia ningún discurso ideológico, más al contrario, demuestra una suficiente capacidad para soportarse en los resortes del género (la toma inicial de la embajada es una de las secuencias de acción y suspense más eficaces del año) y llevar la película hacia derroteros morales e intelectuales tremendamente estimulantes que permiten a Affleck airear la crónica obvia de los hechos.

En efecto, esa comparación entre la actividad de Hollywood y el juego político de los dos mundos, este y «el otro», da lugar a una reflexión sobre el poder de la ficción que resulta tan bonita, evocadora y divertida en sí misma (‘Argo’ aparece recorrida en alguno de sus segmentos por un sentido del humor tremendamente eficaz, de la mano de unos nominables John Goodman y Alan Arkin) como terrible una vez Affleck la contextualiza dentro de los mecanismos de la política exterior y el contraespionaje de la agencia. Pese a la indefinición a la hora de definir a los rehenes (reducirlos a un McGuffin hubiera sido demasiado tour de force), pese a la incapacidad de Affleck actor para capturarnos con su interpretación, y pese a algún exceso épico y sentimental (que me sigue seduciendo), ‘Argo’ es una buenísima película y de lo mejorcito y más entretenido de la producción norteamericana de lo que llevamos de año, que es bastante.

Título: Argo
Director: Ben Affleck
Género: thriller
Duración: 120 minutos
Intérpretes: Ben Affleck, John Goodman, Bryan Cranston, Alan Arkin
Argo, tráiler español
¿Debo ir a verla? ★★★½☆

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