Crítica: Asesinato justo

Asesinato justo, póster 2

Título original: Rigtheous Kill
Director: Jon Avnet
Duración: 110 minutos
Género: Thriller, suspense
Año: 2008
Intérpretes: Robert De Niro, Al Pacino, Carla Gugino, 50 Cent, John Leguizamo, Brian Dennehy
Trailer: Asesinato justo
¿Debo ir a verla? ★★☆☆☆ Para los necesitados de una dosis de sus dos astros, pero mejor la de Grissom y Horatio de todos los lunes.

El tiempo verbal más recurrente a la hora de hablar de Asesinato justo es podría. Podría haber sido esto, podría haberse desarrollado así… Prueba fehaciente del quiero pero no puedo que planea por todo el film de Jon Avnet. La película trata de ser un thriller de la rama dura y callejera, pero se queda en una mera sucesión de situaciones conocidas, una exhibición de gestos de sus legendarios intérpretes enmarcados en una trama indefinida, con incluso algún episodio inútil y un desenlace poco convincente. De Niro y Pacino deberían haber exigido un producto de mayor personalidad para su nueva reunión en las pantallas. De Avnet se veía venir, pero el guión de Gewirtz, pese a apuntar maneras, se queda en agua de borrajas.

Los veteranos detectives Turco y Rooster se enfrentan al desafío de sus carreras: un enigmático asesino en serie que deja poemas en el lugar del crimen, y que centra toda su atención en criminales que han escapado de la ley. Todas las pistas empiezan a apuntar en una dirección: el asesino puede estar más cerca de ellos de lo que pudiera pensarse.

Los dilemas morales derivados de la convencional trama podrían haber sido desarrollados de una forma más adulta, pero al final, y pese a ciertos apuntes afortunados (la relación casi masoquista de Turco con la agente Corelli, los hábitos psicológicos en ambos veteranos de la profesión policial), se limita a la exhibición de convenciones genéricas, y de vocabulario y posturas de sus dos intérpretes principales. A De Niro y Pacino, pese a estar instalados en la evidente comodidad que les proporciona un producto diseñado para su lucimiento, tampoco cabe achacarles demasiada culpa: simplemente dan lo que prometen sin caer –hasta el desenlace- en esperables excesos.

Asesinato justo se puede ver como un telefilm engordado o como el esqueleto de buen suspense mal alimentado. La anemia argumental (la carencia de verdaderos sospechosos, de momentos de tensión e inquietud, incluso de acción) motiva la sensación de imprecisión y dejà vu que Avnet impregna a todo el film. Incapaz de salir de la corrección y del puro copycat a la estética de lo ya visto, Asesinato Justo se limita a pasar con brevedad y sin dejar huella, ni excesivamente negativa ni, por supuesto, dejarnos nada para el recuerdo (tan sólo el insatisfactorio, esperado, giro final).

De modo que cierto aburrimiento se instala en las plateas desde casi el comienzo. Sin nunca salirse de las directrices de la pura corrección y la estandarización que marca el género, el film parece más un excelente capítulo doble o triple de CSI o similar que un evento no ya del arte, sino del entretenimiento cinematográfico, que es exactamente lo que debería, podría (y van…), haber sido.

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