Crítica: Asesinos de élite

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Título: Asesinos de élite
Título original: Killer Elite
Director: Gary McKendry
Género: acción, thriller
Fecha de estreno: 18 de noviembre
Intépretes: Jason Statham, Robert de Niro, Clive Owen
Trailer: Asesinos de élite
¿Debo ir a verla? ★★½☆☆ Correcto filme de acción con más contenido de thriller político del esperado

Inspirada en el libro de Ranulph Fiennes (en efecto, familia de quien imaginan) y, lejanamente, en ciertos hechos reales, Asesinos de élite relata la vuelta a la acción de un exmiembro de operaciones especiales para rescatar a su mentor. Eso le obligará a trabajar a la fuerza para un jeque árabe implicado en la Guerra de Omán y a enfrentarse a las temibles SAS británicas. La película de Gary McKendry apunta algo más alto que el vehículo habitual para el lucimiento del exatleta Jason Statham, aunque es cierto que los resultados se ven un tanto descompensados por ello.

Los fanáticos del género de acción más directo se encontrarán con una trama algo más elaborada pero capaz de complacer sus ansias más esenciales, esto es, un ritmo urgente y una razonable dosis de peleas y persecuciones. Pero tal y como apuntan las presencias de Robert de Niro y Clive Owen, que se toman su labor con el interés preciso y sin más esfuerzos, en Asesinos de élite hay algo más, o al menos, cierta voluntad de aportarlo.

Las referencias a la Guerra de Oman y la panorámica que se ofrece de la política y los servicios de espionaje británicos allá por 1980 tratan de otorgar un plus de interés. Pero aunque Asesinos de élite tenga más contenido de thriller político del esperado, lo que impulsa el relato y también el interés del mismo sigue siendo la pura acción, que McKendry destaca sin personalidad pero con limpieza. Su corazón de cinta con la directa puesta es lo que funciona mejor en Asesinos de élite, lo que la convierte en una muestra medianamente disfrutable de cine su vertiente más esencial y entretenida.

Digo esto porque, aunque el guión trate esforzarse en añadir referencias verídicas y complicar la madeja algo más de lo esperado, la planicie de los personajes y -sobre todo- la escasa claridad de la exposición, que culmina en un último acto demasiado desordenado, impide a McKendry levantar el vuelo en este sentido. Lo que en la trilogía Bourne significaba añadir capas que reforzaban de forma intuitiva el suspense y los personajes, aquí se quedan en proposiciones un tanto confusas.

No obstante y al final, Asesinos de élite demuestra saber lo que es en realidad, que lo que funciona en ella es su faceta ‘Transporter’ y no la de ‘Munich’. La película no pierde el rumbo y  cumple sin más el expediente del género.

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