Crítica: Ciudad de Vida y Muerte

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Título: Ciudad de vida y muerte
Título original: Nanking Nanking
Director: Lu Chuan
Género: bélica
Duración: 130 minutos
Intépretes: Hideo Nakaizumi, Liu Ye, Fan Wei, Gao Yuanyuan
Ciudad de vida y muerte, trailer y póster español
¿Debo ir a verla? ★★★★☆ Película que deja al espectador clavado en la butaca y que, pese a cierta frialdad, da a conocer el horror de la guerra.

Ciudad de Vida y Muerte, escrita y dirigida por Lu Chuan y ganadora de la Concha de Oro del Festival de Cine de San Sebastián 2009, es un film chino que narra un escalofriante episodio ocurrido durante la Segunda Guerra Sino-Japonesa (1937-1945), en el que el ejército imperial japonés tomó la entonces capital de la República China, Nankín (o Nanjing), y sometió a su población a un contínuo tormento que incluyó el exterminio de los soldados chinos, las matanzas indiscriminadas de civiles, y la violación sistemática de gran parte de la población femenina por parte de los soldados japoneses. En total, se estima que murieron en Nankín cerca de 300.000 personas durante todo este periodo. Este episodio, llamado ‘la Masacre de Nankín’ o incluso ‘la Violación de Nankín’, es aún hoy fuente de tensiones diplomáticas entre las actuales China y Japón, dado que el recuerdo de estos trágicos sucesos perdura de manera muy viva entre el pueblo chino.

Así, Ciudad de Vida y Muerte se articula como un relato de carácter casi documental, donde diferentes escenas dan cuenta de los horrores que va perpetrando el ejército japonés. Afortunadamente, nunca de cae en el exceso, ni tampoco la película se recrea en lo escabroso, aunque tampoco lo oculta. En cuanto a la estructura narrativa, hay una serie de personajes recurrentes (algunos reales) que intentan actuar como elementos de cohesión de la trama, y al mismo tiempo, ofrecer diferentes puntos de vista sobre los hechos. Pero lo cierto es que la película no sigue una línea argumental demasiado definida, lo que provoca que el espectador, aunque conmocionado por la dureza de lo que está viendo, se vea un tanto alejado emocionalmente del drama personal de esas personas. Es de suponer que la intención del director fuera la de hacer un fresco sobre aquellos hechos, pero lo hace de manera tan fragmentaria que el espectador al final se sigue haciendo preguntas sobre los personajes principales.

Sin embargo, nada de esto impide que Ciudad de Vida y Muerte sea una película necesaria de ver, especialmente para el público occidental, que ignora tantas cosas de otros frentes de guerra distintos del europeo durante la Segunda Guerra Mundial. Es habitual que, en el cine americano, se llegue incluso a tratar al ejército japonés con menos dureza que al alemán, incluso llegando a veces a sentir cierta ‘simpatía’ por su código de honor y otras cuestiones de carácter cultural, cuando lo cierto es que los nipones fueron capaces de atrocidades al mismo nivel que las de los nazis, e incluso superarles en fanatismo hacia su líder. También es de suponer que su no participación en el Holocausto judío, junto con la ‘culpa’ por los bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki, hace que los filmes americanos y europeos no se ensañen demasiado con ellos.

El estilo visual de la película es claramente deudor del de ‘La lista de Schindler’ de Steven Spielberg, con un férreo blanco y negro que refuerza el dramatismo de la historia y su aire semidocumental, recreando la estética de las fotografías y filmaciones reales de la época. También comparte con el film de Spielberg cierto estilo del trabajo de cámara, siempre manejada al hombro por el primer operador (aunque en ‘La lista de Schindler’ también existían abundantes tomas fijas). Sin embargo, eso no significa que se descuide la planificación de las tomas y las composiciones, mucho más cuidadas de lo que parece a simple vista, con un uso magnífico y muy cinematográfico del formato de imagen panorámico. Por otro lado, las escenas de batallas rayan a un gran nivel,  con una calidad sonora que podría estar a la altura de cualquier cinta de alto presupuesto europea o incluso estadounidense. También el diseño de producción es notable, aunque a veces uno acaba pensando que Nankín era solamente una larga calle, pero en general se le ha sacado bastante partido al presupuesto de 12 millones de dólares con el que ha contado el film.

En resúmen, Ciudad de Vida y Muerte es una película muy estimable, que quizá peca de cierta frialdad y superficialidad en el tratamiento de los hechos, pero que mantiene el ritmo sin problemas y deja al espectador clavado en su butaca durante toda la proyección. Pero sin duda, su mayor baza es la de hacernos recordar (e incluso dar a conocer) unos hechos necesarios para comprender en su globalidad el horror de la mayor guerra que ha vivido el hombre.

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