Crítica: Cómo entrenar a tu dragón

Cómo entrenar a tu dragón, crítica

Título: Cómo entrenar a tu dragón
Título original: How to train your dragon
Directores: Chris Sanders, Dean DeBlois
Género: animación
Duración: 95 minutos
Intérpretes (v.o.): Jay Baruchel, Gerard Butler, Jonah Hill, Christopher Mintz-Plasse
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¿Debo ir a verla? ★★★½☆ Fantástica y entretenida película de aventuras a la que le falta una pequeña chispa para llegar del todo.

Como entrenar a tu dragón es la nueva película de animación 3-D de Dreamworks. Aunque partimos de un pueblo vikingo asediado por dragones día si y día no, en realidad lo que se cuenta es la historia de la relación entre un padre y un hijo, como ya pasara en Lluvia de albóndigas. El  vástago es el bicho raro de la aldea que nunca alcanza las expectativas del progenitor, ser un buen guerrero y cazador de dragones. Por otro lado,  se desarrolla una historia de descubrimiento y de amistad. Hippo descubrirá quién es, cómo son de verdad los dragones, y por el camino encontrará al mejor amigo que se puede tener.

Estas tramas se visten con grandes galas, con personajes bien definidos y coloridos, y se celebra el hecho de no querer hacer muy realistas a los vikingos en pos de una mayor expresividad de los protagonistas. Pero quienes se lleva el gato al agua en este sentido son los dragones, y especialmente Desdentao ( toothless no sonaba tan mal). Curiosamente, se parece mucho a un pokemon y también bebe de las aguas del modelado de Stich, que no por casualidad es uno de los trabajos previos de uno de los directores.

Desde luego los realizadores de Cómo entrenar a tu dragón (y Lilo & Stich) tienen bagaje en el terreno de la animación. Dean Deblois ha sido hasta animador, aunque no en cintas con mucho éxito, como son ‘Atlantis’ (Disney), ‘Pulgarcita’ y ‘Un troll en Central Park’ (estas dos de Don Bluth y bastante dignas para niños pequeños). Chris Sanders, por su parte, tiene algo más de experiencia y cuenta con la anécdota de ser la voz oficial de Stitch, en cualquier medio que lo requiera.

La influencia de Disney donde ambos han trabajado es obvia y patente, no hay más que ver a los dragones y recordar la hidra de ‘Hércules’ o los monstruos de, la antigua pero memorable, ‘Fantasía’.  Sanders incluso ha sido escritor en ‘La Bella y la Bestia’, ‘Aladdín’, ‘El rey León’, ‘Mulan’ y ‘Lilo & Stitch’. Estos dos también han coescrito el guión, pero a pesar de sus precedentes, el  fallo de esta película de aventuras es el libreto que se queda a las puertas de deslumbrar.

El film se vende como una comedia y aunque hay bastantes gags, no provocan la carcajada, sólo la sonrisa repetida. No es ‘Shrek’, ni ‘Kung Fu Panda’, pero estas tampoco eran tan visualmente atrayentes. Todo se hila para crear al héroe y un film de aventuras formidable. Además, por una vez y sin que sirva de precedente, los directores nos evaden el típico romance dulzón, que en Cómo entrenar a tu dragón es completamente prescindible.

El film es ante todo una aventura fantástica, de caballeros vikingos y dragones, de vuelos sobre paisajes y cielos indescriptibles. La relación paterno-filial está conseguida en lo justo y aunque transmite, tampoco conmueve. Los elementos trágicos son blandos, no hieren ni tocan. Los dragones son hipnóticos y atractivos, pero el cuanto a los niños aprendices de cazadores, son secundarios necesarios, pero limitados. Por otra parte, la ambientación no corresponde a un género infantil, sino a toda una investidura de caballeros y llamada a la aventura.

Se podría decir que el diseño de dragones y la música,  que da fuerza fundamental e impacto a las imágenes, son los mayores logros del filme. No cabe extrañar ya que el compositor es John Powell que igual te resuelve con acierto una de acción brutal como la saga Bourne o ‘Green Zone ‘ como de una película de animación, como ya hizo en’ Shrek’, ‘Ice Age’, ‘Kung Fu Panda’ o ‘Happy Feet’.

Por último, un aviso: la cinta es apta para todos los públicos, pero, al igual que el libro de Cressida Cowell en que se basa, es más recomendable para niños a partir de 12 años . Los más pequeños puede que se aburran al ser menos cómica y menos pueril y, por suerte en este caso, carecer de canciones al uso de la factoría Disney.

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