Crítica: Corazón rebelde

Corazón rebelde, crítica

Título: Corazón rebelde
Título original: Crazy Heart
Director: Scott Cooper
Género: drama
Duración: 110 minutos
Intérpretes: Jeff Bridges, Maggie Gyllenhaal, Colin Farrell, Robert Duvall
Corazón rebelde, tráiler y póster en español
Los Oscar 2010: Lista de Nominados
¿Debo ir a verla? ★★★☆☆ Competente drama en el que sobresale un enorme Jeff Bridges

Corazón rebelde es un drama centrado en el retrato de Bad Blake, una ex estrella del country en absoluta decadencia personal y profesional. Su relación con una joven mucho más joven que él y una ayuda inesperada le darán una nueva oportunidad para redimirse a sí mismo y encontrar el lugar que ahora le corresponde…aunque no tenga ni idea de cual es.

Jeff Bridges se convierte literalmente en Bad, y entona canciones con el sentimiento y autenticidad de una verdadera estrella del country. El intérprete saca su voz estropeada pero enormemente expresiva y crea de la nada un personaje lleno de misterio que parece que siempre ha estado ahí, convirtiendo por derecho propio al film en un retrato y una fotografía perfecta de la trastienda más humilde y más desconocida de todo un país y las personas que por él pululan, en todo su decadente y desértico esplendor.

La convincente presencia de Bridges guía al espectador a lo largo de un drama que basa todo su vigor en su personaje principal, que no encuentra otra forma de expresarse más que con la música. Bridges canta a la perfección (y también Colin Farrell, demostrando que el intérprete de ‘Alejandro Magno’ también se merece otra oportunidad) y expresa una matizada gama de emociones y frustraciones perfectamente complementadas con su alicaído aspecto físico.

Sin embargo, el resto de los elementos de Corazón rebelde no pasan de ser meramente funcionales. La cinta, pese a no cargar las tintas en el patetismo o lo ñoño, pasa por alto algunos de los elementos más dramáticos de la vida del personaje, y convierte en meras sugerencias episodios ciertamente vitales para la trama. Ahí está el paso fugaz de Bad por una clínica de desintoxicación, que Scott Cooper resuelve de un plumazo, o las débiles explicaciones que se dan a la hora de presentar el deterioro de la relación de Bad con Jean, verdadero detonante de la película. El director y guionista tampoco se esfuerza en arriesgarse en nada más que en potenciar la interpretación de Bridges, que al fin y al cabo es el motivo de ser del film.

Repito, Corazón rebelde es un válido melodrama que triunfa en lo principal, presentar una estampa de un personaje abandonado y decadente, y en su retrato, entre entrañable y duro, de las trincheras de un país desértico y repleto de moteles de tres al cuarto. Pero el conjunto resulta demasiado indeciso en otros detalles como para ensalzar el film como quizá se hubiera merecido: ni los secundarios tienen un peso parejo al del protagonista ni el argumento presenta una evolución sólida más allá de la pura convención, aunque la experiencia merece la pena.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...