Crítica: Crossing Over

Crossing Over

Título original: Crossing Over
Director: Wayne Kramer
Género: drama
Duración: 113 minutos
Intérpretes: Harrison Ford, Ray Liotta, Ashley Judd, Jim Sturgess, Summer Bishil, Lee Horsley, Cliff Curtis
Crossing Over, póster y trailer
¿Debo ir a verla? ★★★☆☆ Película coral repleta de buenos actores que, teniendo todos los ingredientes para emocionar, no lo hace

En su día dije que Crossing Over sería «una de esas películas entretenidas, corales y con un puntito de sensibilidad» y no podía estar más en lo cierto. La cinta de Wayne Kramer, que se estrenó en EEUU en febrero de este año, entretiene lo suficiente como para gustarte, es coral hasta tal punto de que algunas historias terminas creyéndotelas (otras no) y es sensible. Sensible porque sin lugar a duda la inmigración ilegal es un asunto complicado y aunque en el cine se hacen reales esfuerzos por intentar reflejar ese verdadero sufrimiento de ser un «ilegal» o un «sin papeles», estoy seguro que en la vida real el sufrimiento aún es peor.

La película está protagonizada por varios actores y actrices de renombre que ahora analizaré, pero antes quiero explicar como se plantea la trama, la historia, el nudo en Crossing Over. La idea central que se mueve en las cabezas de todas y cada una de las personas que salen en el filme es la inmigración ilegal en Los Ángeles. De ese modo y bajo esa idea se van articulando todas las historias. Desde una familia asiática en la que uno de sus hijos se convierte en la oveja descarriada hasta un joven cantante que se hace pasar por judío para alzarse con la ansiada nacionalización. Un jefe de policía cuyo trabajo no le deja dormir y, un tema recurrente, el miedo americano a los ciudadanos de orígen árabe (en este campo aciertan en algunas cosas pero exageran en otras). Aunque la cinta pueda albergar cierto tono crítico hacia la sociedad americana, también he notado demasiada bandera rojiblanca y azul con estrellitas blancas de esas que tanto gustan al otro lado del charco.

A su director, Kramer, ya le conocimos en La prueba del crimen (2006) y The Cooler (2003), en ambas cintas su dirección funcionó a la perfección y en cuanto a los personajes, hubo de todo, desde un Paul Walker que, en la primera, hizo lo que pudo en la piel de un mafioso violento, hasta un Alec Baldwin que, en la segunda, consiguió una nominación a los Oscar como mejor actor secundario. En la que nos ocupa, Crossing Over, Harrison Ford está creible sólo hasta cierto punto. Si bien es cierto que su sola presencia en una película ya consigue que nos sentemos a verla, también lo es que en esta no ahondan mucho en su personaje y puede parecernos algo vacío. Ray Liotta está mejor que Ford en su papel de golfo ambicioso cuyos conflictos de interesas le pasan factura en un momento crucial de la obra. Aún así, ¿qué le pasa en la cara a Liotta?

La actriz Ashley Judd borda su papel de abogada de pleitos pobres en la misma organización que su marido, Liotta, aunque están en bandos diferentes. Se muestra sensible, sensata y, aunque no es la prota principal (practicamente el prota máximo es Ford y su compañero árabe, el actor Cliff Curtis), casi lo consigue. Muy creible. Pero sin lugar a duda, la que borda el papel es Summer Bishil haciendo de una niña a la que, por sus convicciones religiosas (adelanto: árabes integristas), le arruinan la vida, a ella y a su familia. Creible al cien por cien, tanto en los momentos dramáticos como en los demás.

Para poner punto y final a la crítica de Crossing Over diré que aunque me ha entretenido podía haber sido mucho mejor. Tenía todos los ingredientes para hacer una buena ensalada y sólo ha sido lechuga y tomate. Le falta el aderezo, la sal, el limón y, aunque en algunos momentos es una cinta violenta, no es esa su baza principal. Dudo que tampoco lo sean los dos o tres desnudos de una de las protagonistas, los cuales poco tienen que aportar a la historia (están recolocados), aunque si a nuestros ojos. Quizás en algún momento llega a convencer pero nunca como lo hizo la Crash, de temática parecida, de Paul Haggis. Y si puedo recomendar dos joyas sobre la inmigración ilegal os aconsejaré: Sin nombre (2009), de Cary Fukunaga, y Paraiso Travel (2009), de Simon Brand. Seguramente, bastante mejores.

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