Crítica: ‘De óxido y hueso’

Sólido aunque pretencioso drama en torno a un hombre que debe aprender a amar a su hijo y a una mujer que pierde sus piernas en un accidente.

De rouille et d'os

Una de las calificaciones que más se suele aplicar desde la crítica de cine a las películas es el de pretenciosa. Es ya casi un cliché que empieza a ser desterrado de esta bendita profesión al tiempo que se ha extendido al espectador convencional. En una ocasión, un compañero que es mucho mejor crítico que yo me explicó que había que tener especial cuidado en la distinción entre los términos “ambiciosa” y “pretenciosa”. Parece una perogrullada, pero en algunos espacios propios de estos tiempos las palabras han perdido, y en un cierto sentido esto es literal, casi todo su valor, y no se asume la responsabilidad necesaria a la hora de usarlas. Ambicioso hace referencia al que tiene deseo de poder, mientras que pretencioso ya indica algo más: el fracaso del ambicioso, del que “pretende ser más de lo que es” (RAE dixit).

Este desafortunado pero espero que no pretencioso revuelto de ideas inicial se me antoja pertinente a propósito de la clara derrota que sufre De óxido y hueso, la nueva película de Jacques Audiard, en la comparación respecto a Un profeta, el anterior trabajo del cineasta francés. Tras el ambicioso relato carcelario y criminal sobre la escalada de un pobre diablo, de apabullante forma y fondo, llega ahora un film que se cree más trascendente de lo que en realidad es en su abordaje de la redención y el amor, y que además se pierde en algunos arrebatos de exceso retórico que no le favorecen en absoluto (algo parecido le sucedía a Audiard en la fallida ‘Lee mis labios’).

Es divertido hacer comparaciones pero, como bien sabemos, estas son odiosas. Tal vez Audiard simplemente pertenece a esa estirpe de autores incapaces de ser regulares pero que no obstante han entregado algunas de las mejores películas jamás vistas. Su talento permanece en De óxido y hueso, por ejemplo en la manera incisiva en la que gestiona visualmente algunos de los momentos más delicados del relato (el accidente de la protagonista, la segunda visita que esta hace a la discoteca) y en una dirección de actores soberbia: Marion Cotillard se llevará la mayor parte de los halagos gracias a un personaje muy agradecido, pero merece señalarse también la bestial presencia de Matthias Schoenaerts, que ya llamó la atención en ‘Loft’ y ‘Bullhead’, dos de las producciones belgas más destacadas de los últimos años.

También es de justicia señalar aquellos aspectos en los que fracasa Audiard. Sus elecciones musicales, sin ir más lejos, están realizadas desde el buen gusto (el film se cierra y se abre con sendos temas del extraordinario Bon Iver), pero las inserta con escaso tacto, cayendo en el manierismo videoclipero. Tampoco convencen los ataques de brillantina que en ocasiones efectúa sobre las imágenes ni el recurso constante a metáforas evidentes (las manos del padre y la relación con el hijo) ni lo deslavazada que queda en su desarrollo y resolución la subtrama de las cámaras de espionaje. Lo cierto es que esta era una historia cuyo voltaje dramático podía llevar con facilidad a un molesto tremendismo. Si ha intentado siquiera evitarlo, Audiard se ha quedado a medias.

Titulo: De óxido y hueso
Título original: De rouille et d’os
Director: Jacques Audiard
Duración: 122 minutos
Género: Drama
Fecha de estreno: 14 de diciembre
Intérpretes: Matthias Schoenaerts, Marion Cotillard, Céline Sallette.
Tráiler español de ‘De óxido y hueso’
¿Debo ir a verla? ★★★☆☆

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