Crítica: Dragonball Evolution

Dragonball Evolution

Título original: Dragonball Evolution
Director: James Wong
Género: aventuras
Duración: 90 minutos
Intérpretes: Justin Chatwin, Emmy Rossum, James Marsters, Chow Yunt-Fat, Jamie Chung
Fecha de estreno en España: 8 de abril
Dragonball Evolution, trailer en español
¿Debo ir a verla? ★★☆☆☆ Ni más ni menos que lo que se esperaba. Así que bajen el listón, y disfruten del espectaculito. O si no, ya saben…

A la hora de afrontar un breve análisis de Dragonball Evolution, uno se ve con el dilema de si ponerse al nivel de la película, una simplona y modesta fantasía realizada con imaginación limitada, o si adoptar la postura de los enardecidos fans del original de Akira Toriyama. Pues en mi caso, ni lo uno ni lo otro. Ciñéndonos al film en sí mismo, y dejando de lado su valor ciertamente dudoso como adaptación, lo cierto es que el film de James Wong, pese a ofrecer algunos momentos de diversión moderada, no pasa el examen.

El film adopta el camino de la narrativa de aprendizaje, pero lo hace sin estar demasiado convencido de la mitología que adapta, y limitándose a ofrecer un pasatiempo ligero –algo que, en sí mismo, no es nada malo- sazonado de un humor simple y un colorido chillón que no llega a ofender pero que no disimula la falta de peso de su diseño de producción. No obstante, lo hace sin demasiado rigor, dejando que las convenciones asomen indisimuladamente, y apelando a su propia brevedad y falta de pretensiones para disculpar su falta de garra.

No obstante, los personajes son simpáticos, otra cosa es que se parezcan o no a los originales. Más grave es su falta de desarrollo en algunos casos, como el de algunos secundarios, y especialmente, el del villano Piccolo. Si hay algo que la película acusa es la sensación de cierta falta de oponentes, amenaza y objetivos verdaderos para los héroes, algo que sí es un fallo imperdonable. Pese a poder aprovechar las bases y las ideas de un producto ya realizado, el film no entra en materia ni se molesta en dibujar las ansiedades del enemigo de Goku, perdiendo una oportunidad de oro para aprovechar un personaje que se intuía carismático.

Por ello, Dragonball Evolution ni ofende ni molesta, sino que se consume con absoluta indiferencia si uno se decide a encajar la inocentona sucesión de acontecimientos que ocurren a lo largo de su breve metraje (apenas hora y media) y acepta, sin más, el producto como un pasatiempo para niños. Sin embargo, uno se pregunta si el insustancial, aunque de vez en cuando vivaz y dicharachero espectaculito podía haber dado más de sí si hubiese existido verdadera voluntad de ofrecer algo genuíno y coherente al espectador.

A pesar de todo, no merece la pena, para el que respeta pero no asume entre sus gustos principales el original de Toriyama, cebarse con la película. Sí con la adaptación, puesto que su falta de pretensiones no quita que hubiera que hacer cambios respecto a la serie original, (desde luego que había que condensar y dejar cosas por el camino, eso no lo duden). El que el resultado sea el que es, ya es otro cantar.

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