Crítica: El destino final (3D)

Destino Final 4

Título original: Final Destination
Título: Destino final 4 / El destino final
Director: David R. Ellis
Duración: 82 minutos
Género: Terror, Comedia
Estreno en España: 30 de octubre de 2009
Intepretes: Bobby Campo, Nick Zano, Shantel Van Santen, Mykelti Williamson, Haley Webb.
Trailer: El Destino Final
Destino Final 4: tráiler
Destino Final 4: primeras imágenes y póster
¿Debo ir a verla? ★★☆☆☆ Su desvergüenza es de tal magnitud que hasta resulta simpática. Una vez más, el 3D es prescindible.

Destino Final es una saga que a estas alturas cuenta con unas señas de identidad totalmente marcadas. Es más, las cuatro películas son idénticas (podríamos probarlo haciendo un minutado de cada una). Al principio, el personaje principal tiene una visión de una catástrofe que está a punto de sucederle. Gracias a su pálpito, se salva junto con otras personas. A partir de ahí, la muerte lleva a cabo su cacería en el orden previsto, basándose en una sublimación del efecto dominó, con una serie de eventos y un desenlace siempre idénticos.

¿Qué aporta esta cuarta entrega de Destino Final? La cosa está clara nada más entrar al cine, cuando te entregan las dichosas gafas polarizadas. El 3D prosigue su implantación en las salas, y más allá del negocio que supone (las entradas cuestan de media tres euros más), su efecto es muy pobre. Esperaba al menos un uso del formato como atracción de feria (con lanzamientos de objetos hacia el espectador o chorreones de sangre), pero ni a eso llega. En un momento dado de la película podrías perfectamente no llevar las gafas, y el impacto (o la falta de él) sería el mismo.

Lo que sí despierta cierta simpatía de esta El destino final (a ver si se aclaran con el título) es su absoluta desvergüenza. Los diálogos son chapuceros a más no poder, los efectos especiales de segunda regional, y los actores (más allá de sus virtudes físicas) no son los más deseados por la industria. Digamos que la película asume y potencia todo esto, alcanzando momentos de cierta hilaridad, que se agradecen, sobre todo si tenemos en cuenta la penosa metafísica de las otras dos secuelas.

En cualquier caso, el talento remitió en esta saga a los quince minutos de que comenzara. En cuanto estalló el avión, también lo hizo el buen cine.

En Notas de Cine | Tráiler de la película |

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