Crítica: El Gato con Botas 3D

El Gato con Botas

Título: El Gato con Botas
Título original: Puss in Boots
Director: Chris Miller
Género: animación
Duración: 90 minutos
Fecha de estreno: 25 de noviembre
Intépretes: Antonio Banderas, Salma Hayek, Zach Galifianakis
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¿Debo ir a verla? ★★★☆☆ Tres estrellas, siendo generoso. Cinta normalita que vive únicamente del carisma del personaje.

El gato con botas es el esperado spin-off cinematográfico del personaje presentado por primera vez en ‘Shrek 2’ y debido, en primera instancia, al autor francés Charles Perrault. Ya en su debut en la segunda entrega de la famosa saga de animación Dreamworks, el gato con botas interpretado por el actor malagueño Antonio Banderas se convirtió casi en el dueño de la función, por mucho que las dos cansinas secuelas que aún estaban por llegar dejarían al personaje, como todo en la serie del ogro verde, en un mediocre segundo plano. El gato con botas viene a solucionar, en parte, aquel desaguisado, aunque la película protagonizada por el minino espadachín presenta carencias que se podían haber evitado.

El gato con botas goza, en primer lugar, de una correcta factura técnica que sin llegar a situar la película en la vanguardia de su género, sí que salva los trastos sin demasiados problemas. El personaje y el doblaje del actor español entrega todo aquello que se le pedía y un poco más. De hecho, durante su primer tercio, la película es una divertida parodia de aventuras que vuelca todo su contenido satírico en una parodia de la cultura latina y española, en el contraste de acentos andaluz y mexicano, sin que este elemento llegue a resultar en ningún momento condenable.

Lo que sí es digno de reprobación es el guión, que tras unos quince minutos prometedores, incluso teniendo en cuenta su excesiva recurrencia al musical en detrimento del diálogo o la acción, se empantana y no levanta el vuelo jamás. En esos momentos, la película muestra la que será la mejor persecución de toda la función, la que envuelve al gato y su antagonista femenina Kitty y un puñado de gags francamente divertidos que divertirán a niños y mayores. Pero el director y el guión fijan entonces sus miras en una serie de figuras secundarias, especialmente el personaje de Humpty Dumpty, y se detienen en un largo flashback que narra la relación entre éste y el gato y que únicamente frena el desarrollo de la aventura sin ofrecer ni comedia ni emoción, tal y como sí lo hacía, en cuatro trazos, la que existía entre Desdentao y el protagonista de Cómo entrenar a tu dragón, el mayor hito de la historia de Dreamworks Animation. El gato con botas es mejor película cuando menos se complica la vida, es decir, al principio y al final de la aventura.

Evidentemente, y tomando como ejemplo las dos últimas entregas de Shrek y algunos de los peores filmes de Dreamworks o Fox, El gato con botas se sitúa cómodamente por encima de ellos gracias al humor y el carisma del personaje. Pero quizá algunos esperábamos más que una cinta que simplemente cumpliera el expediente. El proyecto se limita a vivir de las rentas de esta creación, y en su afán de aportarle nuevos matices y compensar su desgaste en películas previas, lo que hace es enfangar una aventura que no resulta ni aburrida ni tampoco especialmente dinámica.

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