Crítica: El niño de la bicicleta

Titulo: El niño de la bicicleta
Título original: Le Gamin au vélo
Director: Jean-Pierre y Luc Dardenne
Género: drama
Duración: 84 minutos
Fecha de estreno: 28 de octubre
Intérpretes: Thomas Doret, Cécile de France, Jérémie Renier.
¿Debo ir a verla? ★★★★☆ Maravillosa película de los Dardenne, siempre fieles a su estilo pero atreviéndose a ofrecer novedades en su cine.

Los últimos instantes de El niño de la bicicleta son los más memorables de la película. Con un ambiente de macabro cuento de hadas y unos pocos planos, los hermanos Dardenne son capaces de resumir el sentido de su historia y de las vidas de los que la habitan. Los términos condensación, sencillez y milagro servirían para referirnos no solo a ese increíble desenlace sino a la propia naturaleza del cine de estos creadores belgas, que se cuentan entre los más sólidos del cine actual.

La infalibilidad de los Dardenne radica en que son incapaces de traicionarse a sí mismos. Su cine, siempre pegado a la gente y sus problemas, es fácilmente identificable. Los rasgos que lo definen son el uso irrenunciable de la cámara al hombro, el naturalismo/verosimilitud de la puesta en escena, la creación de un personaje protagonista incansable que debe hacer frente a un terrible obstáculo vital (en este caso, un niño hiperactivo, desprovisto de afecto al haber sido abandonado por su padre, que es incapaz de hacerse cargo de él) y la crítica social, aunque sin sermones ni manierismos ideológicos.

Hasta ahora, otras dos reglas no escritas de su lenguaje fílmico eran la ausencia de actores conocidos y de música extradiegética. En El silencio de Lorna, su anterior película (sobre la que gravitaron opiniones injustamente negativas), ya dejaron que se colaran unas pocas notas de Beethoven, que aquí se multiplican y se plasman con evidencia, señalando de algún modo los anhelos del chaval, un pariente lejano de Antoine Doinel y Oliver Twist (aunque su comportamiento enloquecido recuerda de algún modo a las películas de niños demonio).

En cuanto a los intérpretes, los que vieron Más allá de la vida no tendrán ningún problema en reconocer a la siempre deslumbrante Cécile de France como Samantha, la mujer que sin pedir nada a cambio y sin dar ninguna explicación psicologista sobre su persona se hace cargo del mencionado Cyril. A este le da vida, nunca mejor dicho, con muchísimo mérito y convicción, el debutante Thomas Doret, mientras que es Jérémie Renier, un habitual en la trayectoria de estos autores, el encargado de que nos creamos a ese padre cuya actitud irresponsable es el origen del relato.

Hay en la película, por tanto, coherencia con la obra anterior de los Dardenne, pero también ciertas concesiones a otros estilos que en ningún caso restan. El niño de la bicicleta, tal vez la creación más luminosa de sus autores, esconde en su aparente simplicidad un trabajo difícil y brillantísimo, un ejemplo modélico de lo que debe ser eso que llamamos cine realista.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...