Crítica: El oso Yogui

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Título: El oso Yogui
Director: Eric Brevig
Género: Dibujos animados, comedia
Duración: 80 minutos
Fecha de estreno: 18 de febrero de 2011
Intérpretes: Dan Aykroyd (voz de Yogui en inglés), Justin Timberlake (voz de Bubu en inglés), Anna Faris, Tom Cavanagh.
Tráilers de El oso Yogui
¿Debo ir a verla? ★½☆☆☆ Sosa adaptación a la pantalla grande de los entrañables dibujos animados creados para la televisión por Hanna-Barbera.

Hanna-Barbera, el estudio estadounidense especializado en dibujos animados para la televisión, tiene en su haber la creación de unos cuantos hitos de la cultura popular. La productora es responsable de series tan entrañables para los niños de varias décadas como ‘Los Picapiedra’, ‘Los Supersónicos’, ‘Scooby-Doo’ o ‘El oso Yogui’. Esta última ha sido escogida por Warner, dueña de los derechos sobre los personajes de la desaparecida compañía, para ser trasladada al cine en una combinación de animación por ordenador e imagen real, emulando en cierta medida a las dos taquilleras adaptaciones al celuloide de ‘Alvin y las ardillas’, otros dibujos animados de origen catódico. Como mandan los cánones comerciales del momento, la película ha sido rodada para su proyección en 3-D.

El director Erin Brevig y sus guionistas -Jeffrey Ventimilia, Joshua Sternin y Brad Copeland- han respetado los elementos fundamentales de las series de televisión en su versión para la gran pantalla. De esta manera, la cinta mantiene la obsesión por la comida de Yogui, el carácter apacible de Bubu, un osezno que le sirve como consejero, y la bonhomía del guardabosques Smith, un hombre al que el oso parlante siempre complica la vida. Al igual que en el original, las aventuras tienen lugar en el parque de Jellystone.

Los tres personajes principales se ven envueltos en una trama especulativa del alcalde del lugar, que pretende utilizar los árboles del bosque para ganar dinero con su madera. Su objetivo es sanear las maltrechas arcas municipales y conseguir que le elijan como gobernador. Si a eso le añadimos una anodina historia de amor entre el guardabosques y una mujer que quiere dirigir un documental sobre Yogui tendremos una inofensiva cinta para todos los públicos que respeta el espíritu casi naïf del original.

No ofende, aunque tampoco resulta demasiado apasionante. Los personajes son de una pieza, la amabilidad reina en toda la película, el humor es demasiado infantil y nada permanece en la memoria. Como ya es habitual en las películas 3-D, los responsables se empeñan en lanzar cosas al público, aunque se aprecie también un cuidado por conseguir una sensación de profundidad que no se encuentra en la mayoría de películas tridimensionales.

No obstante, la gran remora del filme se encuentra en sus excesivos 80 minutos de metraje. Los capítulos de televisión del personaje duraban menos de media hora, un tiempo suficiente para contar unas historias entrables y sencillas que nunca fueron pensadas para un largometraje. Aquí todo está tan estirado que algunas veces acaba con la paciencia del espectador.

Por cierto, les aconsejo que no lleguen tarde al cine. Warner ha decidido que la proyección de El oso Yogui vaya precedida del corto animado ‘Rabid Rider’, un maravillosa nueva aventura de Correcaminos y Coyote que no deberían perderse. Háganme caso y sean puntuales.

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