Crítica: El Topo

El Topo, basada en una novela de John Le Carré, podría ser una de las mejores películas del año

Título: El Topo
Título original: Tinker, Taylor, Soldier, Spy
Director: Tomas Alfredson
Duración: 128 minutos
Género: thriller
Fecha de estreno: 23 de diciembre
Intépretes: Gary Oldman, Colin Firth, Mark Strong, John Hurt, Benedict Cumberbatch
El Topo, trailer español de una adaptación de John Le Carré
Trailer: El topo, basada en una novela de John Le Carré
¿Debo ir a verla? ★★★★☆ Paciente, meticulosa, oscura y magnífica

El topo es la segunda adaptación de una de las novelas más populares de John Le Carré, ‘Tinker, taylor, soldier, spy’. La primera fue una miniserie que protagonizó Sir Alec Guiness en el mismo papel que ahora afronta, y de qué manera, un estupendo Gary Oldman. Lo hace acompañado, eso sí, de uno de los más extensos y mejores repartos masculinos del año, en una película que plantea un puzzle de resonancias sombrías, filmado por el sueco Tomas Alfredson con una sobriedad, paciencia y sentido artístico que se alejan de modas pasajeras. El topo es, probablemente, una de las mejores películas adultas de este año que termina.

Lo cierto es que Alfredson aplica en El topo una filosofía similar a la de su debut, la película de terror Déjame entrar. Si en su cinta sueca de vampiros el realizador sorprendió con una concepción del terror reposada y melancólica, las imágenes de El topo parecen igualmente recubiertas de una serenidad estoica que apenas amortigua una innegable tragedia. El sueco aplica al género del thriller una poética diferente y, sin duda, casi a contracorriente respecto a recientes aproximaciones al cine de espionaje. Su mirada a la paranoia y el miedo es distante, su cámara casi nunca parece moverse en base a impulsos nerviosos (uno de los últimos preceptos del género), lo que añadido a su intrincada trama, probablemente violentará a cierta parte del público.

El resultado es un thriller aparentemente apacible, pero tremendamente oscuro y sutil, en el que Alfredson desgrana los comportamientos de sus protagonistas con paciencia y una madurez cinematográfica incuestionable (se trata de su segundo largometraje para el cine). Alfredson parece ponerse en lugar de Smiley, su protagonista, y en su búsqueda de la manzana podrida ofrece al público un verdadero estudio antropológico, una panorámica humana que además retrata a la perfección los coletazos de la Guerra Fría. El topo, además, hace gala de un excelente diseño visual tanto a la hora de reproducir la época como al plantear un siniestro viaje a las oficinas de los servicios secretos británicos, repletos de oscuros archivos en papel.

Alfredson crea planos impresionantes valiéndose de lo mínimo: la conversación de Smiley con un posible traidor en un aeropuerto, que el director diseña en dos planos tremendamente amenazantes; la escena en la que un formidable Benedict Cumberbatch ha de infiltrarse en unas oficinas; el plano final de Smiley, y que aquí no desvelaremos… Por no mencionar las ricas sugerencias en torno al pasado de los personajes, como por ejemplo, los lazos que unen el de Mark Strong con el de Colin Firth, que cristalizan en una última mirada. Son sólo ejemplos, habrá muchos más, de que El topo ofrece oro al espectador. Alguien en la prensa extranjera definió la película como una perfecta sinfonía de grises. Se trata de una explicación perfecta para una excelente película.

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