Crítica: ‘Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!’

Reveladora comedia francesa en torno a un joven obsesionado con su madre. Dirige, escribe y protagoniza en clave autobiográfica Guillaume Gallienne.

Complejo de Edipo

El impulso inicial de Guillaume y los chicos, ¡a la mesa! provoca una inequívoca sensación de déjà vu, de estar ante un camino ya recorrido: el personaje que se maquilla ante el espejo en su camerino, el recorrido en plano subjetivo por la parte de atrás del escenario antes de que el show comience… Es el impostor el que se presenta, reclamando atención y reconociendo que son sus propias y reales vergüenzas las que se van a relatar, dándoles el disfraz que requiere la ficción para ser más rotunda que la vida. No es un comienzo novedoso, pero a la postre se entiende que es el único que tolera el material.

Casi de inmediato, llega la secuencia que define a los personajes. Guillaume, interpretado por Guillaume Gallienne, también director, se encuentra en la habitación de sus padres, tratando de expresar su amargura a su madre, a la que también da vida Gallienne, que se muestra desinteresada, dominando la situación tumbada en su cama, hojeando un libro. La secuencia que vimos en ‘Los pájaros’, que remitía a la obsesión y el pavor que Hitchcock sentía en la vida real hacia su progenitora, se actualiza en una nueva trama edípica que encontrará una solución distinta a la enfermedad, a las puñaladas en la bañera de un motel.

Es precisamente por su singular desarrollo posterior por lo que Guillaume y los chicos, ¡a la mesa! termina siendo tan especial como película de memorias, anteriormente espectáculo teatral. A medida que asistimos al crecimiento del personaje, a sus escasos triunfos y múltiples decepciones, nos vamos acercando al verdadero centro del problema: la identidad sexual de Guillaume, que su madre le ha marcado desde la infancia, cuando lo llamaba para comer diferenciándolo de sus hermanos varones. El desenlace, que además de sorprender es emotivo, resulta enormemente revelador en este sentido.

Hasta entonces, la película parece contagiarse de las dudas del personaje sobre quién es realmente, y bascula entre tonos muy distintos, de la comedia adolescente dominada por las hormonas al costumbrismo del fragmento que tienen lugar en La Línea de la Concepción (definido como «el pueblo más feo de Europa»), pasando por el absurdo del hilarante examen psicológico que afronta el personaje antes del servicio militar o de su estancia en un balneario alemán. Aunque irregular y algo lastrada por una realización tosca (el debutante Gallienne introduce la sospechosa figura del «colaborador artístico» en los créditos), esta termina siendo una obra llena de verdad a partir de una sinceridad capaz de desarmar al más cobarde.

Titulo: Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!
Título original: Les garçons et Guillaume, à table
Director: Guillaume Gallienne
Duración: 85 minutos
Género: Comedia autobiográfica
Fecha de estreno: 27 de marzo
Intérpretes: Guillaume Gallienne, Françoise Fabian, Yves Jacques, Diane Kruger.
‘Guillaume y los chicos, ¡a la mesa!’, tráiler español
¿Debo ir a verla? ★★★½☆

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