Crítica: Happy Feet 2

Happy Feet 2

Título: Happy Feet 2
Director: George Miller
Género: animación
Duración: 100 minutos
Fecha de estreno: 2 de diciembre
Intérpretes: Elijah Wood, Brad Pitt, Matt Damon, Robin Williams
Happy Feet 2, trailer final español y póster
Happy Feet 2, teaser trailer en español
¿Debo ir a verla? ★★★☆☆ Sumamente irregular, siempre deslumbrante y con rasgos de verdadera originalidad.

Quizá estoy tan ansioso de agarrar una película de animación que se salga del canon Dreamworks que cada intento de ello ya mejora mi percepción de la cinta. Y quizá, como ocurrió con la reciente ‘Cars 2’, éste sea el caso de Happy Feet 2. A pesar de su maestría visual, que la convierte en el mejor despliegue técnico del año después de esa misma secuela de Pixar, la levedad del hilo argumental del nuevo Happy Feet, la multitud de ideas que arroja con cierto desconcierto, merman sus facultades artísticas. Pero el resultado resulta de todas formas tierno, divertido y espectacular, y hasta cierto punto, incluso vigorizante en cuanto al tono y posibilidades que puede ofrecer el cine de animación familiar.

La comparación la tenemos bien cerca. El Gato con botas, estrenada la semana pasada en nuestro país, resulta un filme (como mucho) correcto pero absolutamente prefabricado. Parece haber sido diseñado para amoldarse misteriosamente bien a los gustos de la audiencia e incluso la crítica, o al menos, aquella que rebaja sus expectativas fílmicas ante un filme de animación para niños, probablemente como resultado de –precisamente- una inconfesa condescendencia hacia el producto. Happy Feet 2, aún perteneciendo a la misma liga, hace esfuerzos por afirmar su propia personalidad casi tanto como el pequeño pingüino que la protagoniza. El resultado deriva en cierta sensación de anarquía argumental en la que George Miller trata de facturar un producto familiar pero capaz generar sensaciones algo distintas, sin saber demasiado bien cómo hacerlo.

No obstante, existen (más allá de su increíble pericia técnica) multitud de elementos enriquecedores que convierten Happy Feet 2 en un show brillantísimo en ocasiones, y casi siempre en una experiencia interesante. Muchos de ellos se reflejan precisamente en la forma en la que Miller se posiciona dentro del relato, como por ejemplo  la distancia que marca respecto a la fórmula de la primera entrega, o al menos, en cómo la reubica completamente dentro de una película con unas intenciones algo distintas, algo que se manifiesta en el menor contenido musical de la misma. El australiano también introduce el esperado mensaje ecologista de manera menos obvia y discursiva de lo habitual, mostrando a los humanos (por cierto, interpretados por actores reales) no como villanos de la historia, sino como entidades bienintencionadas pero cobardes, lo que ayuda también a reducir la ingenuidad de la obra. Y dejo para el final la adición de dos personajes como Bill y Will (me perdí el doblaje en V.O. de Brad Pitt y Matt Damon, al asistir a un pase en versión doblada: una verdadera pena). Los dos seres microscópicos con preocupaciones existenciales aportan un sentido del humor bastante estimulante que recuerda un tanto a los mejores momentos de Scrat en ‘La Edad de Hielo’ –aunque sin el homenaje al cine mudo-.

La habilidad de Miller, un verdadero director para quien esto escribe, está en jugar con la metáfora y los lugares comunes del cuento de forma paródica y respetuosa, pero  sacando el máximo partido a la incredulidad del público ante ciertos desplantes  –ver el momento en que Erik se marca, por sorpresa, una pieza operística, o el episodio del León Marino bloqueando el paso, el mejor de toda la película-. Todo esto ilustra mejor que las palabras lo que estoy intentando explicar.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...