Crítica: I’m not there

I'm not there

Título: I’m not there
Director: Todd Haynes
Duración: 135 minutos
Fecha de estreno: 19 de febrero
Intépretes: Cate Blanchett, Christian Bale, Richard Gere, Heath Ledger, Marcus Carl Franklin, Ben Wishaw, Charlotte Gainsbourg, Julianne Moore, Michelle Williams.
Estrenos sin resolver. I’m not there y Southland Tales
Trailer: I’m not there
¿Debo ir a verla? ★★★★½ Extraño film a lo 8 y medio que trata de seguir las huellas de la huidiza y fascinante figura de Bob Dylan.

¿Quién es Bob Dylan? Eso nos gustaría saber, pero mira que nos cuesta. Hace pocos años, con motivo de una de las giras españolas del artista, Fernando Merinero realizó el documental de escasísimo interés cinematográfico Las huellas de Dylan, que precisamente trataba de indagar en los misterios en torno a la figura del que es uno de los mejores compositores musicales y poetas del siglo XX. Todd Haynes tiene más o menos las mismas pretensiones, pero su elección es más pertinente, rigurosa y creativa.

Y es que I’m not there es seguramente lo más cerca que ha estado el cine de la figura de Federico Fellini desde su fallecimiento, junto con aquella Tristam Shandy que firmó Michael Winterbottom (Nine no puede estar más lejos). Haynes, con 8 y 1/2 en la mente, descompone el yo del artista de Duluth en seis realidades muy diferentes entre sí, y que nos permiten un acercamiento fascinante a una figura única aunque, evidentemente, seguimos sin saber muy bien quién es.

Las distintas partes cuentan con su propia personalidad, siendo la de Heath Ledger la más cercana al drama romántico, la de Christian Bale una especie de falso documental y la de Cate Blanchett la más puramente felliniana (atención a esas apariciones especiales), aunque curiosamente también es la que tiene más que ver con la biografía del artista. Richard Gere, por su parte, encarna a un crepuscular Billy (¿the kid?) en el más extraño de los fragmentos, un homenaje de extraordinaria dirección artística al Pat Garret de Sam Peckinpah, que de hecho fue una de las pocas películas en las que Dylan participó.

En definitiva, hay que celebrarse de que, aunque haya sido con muchísimo retraso, I’m not there haya llegado a nuestras pantallas. Hay que disfrutarla, con sus rarezas y su ritmo irregular. Y Robert Zimmerman, si es que la ha llegado a ver, se habrá dado cuenta de que los demás hablan de él en el cine de forma más cercana a su música que él mismo. ¿Os acordáis de Anónimos?

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