Crítica: La Conspiración

Título: La Conspiración
Título original: The Conspirator
Director: Robert Redford
Género: drama judicial, histórico
Reparto: James McAvoy, Robin Wright, Danny Huston, Tom Wilkinson, Evan Rachel Hurd, Tobby Kebell, Johnny Simmons, Colm Meaney, Kevin Kline
Duración: 122 minutos
Fecha de estreno: 2 de diciembre
La Conspiración, tráiler en español
¿Debo ir a verla? ★★½☆☆ Correcto pero insípido drama judicial, con una buena recreación histórica e interesante reparto.

La Conspiración supone el regreso, después de cuatro años, de Robert Redford como director. En esta ocasión, el californiano se ha quedado trás la cámara y ha entregado un drama histórico ligado a un célebre personaje del que, el año que viene, nos llegará la esperadísima biografía que Steven Spielberg lleva muchos años preparando: Abraham Lincoln. Sin embargo, La Conspiración no trata de la vida del icónico presidente norteamericano, sino que narra el juicio al que fueron sometidos sus asesinos. Concretamente, la película nos habla de las irregularidades e injusticias cometidas durante el proceso al que fue sometida la única mujer presuntamente vinculada a la conspiración que da título al film, Mary Suratt.

Robert Redford construye un drama judicial que se apoya en un notable diseño de producción y fotografía, así como en el trabajo de un puñado de actores por los que la crítica suele sentir bastante aprecio: Robin Wright (ex-Penn) como Mary Suratt; James McAvoy como Frederick Aiken, el abogado que la defiende; Danny Huston como el abogado de la acusación, y Tom Wilkinson (recordemos, el actor con el mejor agente del mundo) interpretando a un senador sureño que ejerce de mentor de Aiken. Además, el film cuenta con la presencia de otros actores más o menos conocidos como Kevin Kline y Colm Meaney en papeles más cortos.

La Conspiración trata algunos temas muy del gusto del Redford director. Entre ellos, podríamos empezar por el derecho a la presunción de inocencia y a un juicio justo, incluso para los crímenes más odiosos. Pero también se nos habla de la inmoralidad de la venganza de los vencedores sobre los vencidos (recordemos que los hechos se desarrollan durante los últimos momentos de la Guerra Civil estadounidense), de la cicatriz que dejó el conflicto en el país, y a un nivel más íntimo, de las relaciones entre padres e hijos y de cómo muchas veces los vínculos de sangre no son correspondidos con el debido afecto.

Pero a pesar de que todos estos elementos son de sumo interés para cualquier público, lo cierto es que Redford rueda el film sin excesiva pasión, lo cual se traduce en un ritmo irregular y en la caída en casi todos los tópicos de las películas sobre juicios. Por tanto, la principal crítica que se le puede hacer a la película es su aspecto y desarrollo rutinario, que al final hace que los personajes no nos importen tanto como deberían. Aún así, el film tiene la virtud de interesar mínimamente al público por esa página de la historia, y transportarnos fácilmente a la época y su mentalidad, al mismo tiempo que detectamos claros paralelismos con tiempos más actuales.

Por tanto, La Conspiración queda como película fallida, pero interesante, y desde luego, perfectamente coherente con la filmografía de su director.

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