Crítica: Las aventuras de Tintín. El secreto del Unicornio

Tintín y el secreto del Unicornio

Título: Las aventuras de Tintín: el secreto del unicornio
Director: Steven Spielberg
Género: aventuras
Duración: 105 minutos
Fecha de estreno: 28 de octubre
Intérpretes: Jaimie Bell, Daniel Craig, Andy Serkis, Simon Pegg
Las aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio, trailer final español
Trailer: Las aventuras de Tintín: el secreto del unicornio
¿Debo ir a verla? ★★★½☆

Comenzar un comentario sobre Las aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio afirmando la maestría visual y el nivel de madurez alcanzado por Steven Spielberg sólo puede ser calificado como una estupidez. Pero una estupidez que define perfectamente el filme, un proyecto que hace un año nos sonaba imposible pero que aquí llega, dispuesto a reanimar las taquillas de todo el globo gracias a los míticos personajes creado por el belga Hergé, ahora plasmados en la tridimensional gran pantalla gracias a la técnica del motion capture.

Creo firmemente que en Las aventuras de Tintín, el director de la trilogía Indiana Jones ha encontrado la oportunidad perfecta para olvidarse de todo lo que no es experimentación plástica, visual y formal. El grado de histerismo visual, de dinamismo y ritmo frenético en todas y cada una de las escenas es, simplemente, imposible de concebir en una película de imagen real. Las aventuras de Tintín debe ser definida como la nueva encarnación de montaña rusa fílmica. Bien es cierto que el paradigma de la línea clara que fue Hergé ha sido sustituido por tal nivel de locura y velocidad, pero también que, en manos de Spielberg y en líneas generales, nos encontramos ante una adaptación fiel a la obra creada por el artista belga.

Lástima que para ello Spielberg haya dejado de lado un tanto el guión, y alimente el contenido humano de la cinta exclusivamente del carisma de los personajes de Hergé. La jugada está a punto de hacerle patinar, pero es de recibo reconocer que el director de ‘Tiburón’ mantiene las riendas en todo momento, logrando que los personajes cobren vida sobre la marcha. Hay algo en Las aventuras de Tintín que la convierte en una película de aventuras conceptual, Spielberg parece querer liberarse en ella de ataduras formales, del guión y las palabras, y hasta del tema.

Todo ello pese a las desconfianzas generadas por la polémica técnica del motion capture digital, que ciertamente suele provocar la impresión de estar ante un baile de máscaras, más que ante personajes con expresividad propia. El avance al respecto es muy apreciable: la calidad de los entornos, ambientes y sí, expresiones, es realmente notorio, por mucho que en esto último los resultados sean más irregulares, y destaque más en algunos personajes (el capitán Haddock, gracias a la fenomenal interpretación de Andy Serkis) que en otros (el propio Tintín).

Spielberg se revela también uno de los pocos cineastas capaces de sacar genuino partido al formato 3D. El director no se pone al servicio de la técnica sino que la somete completamente a su infinita capacidad plástica para lograr texturas, ambientes y sorpresas. En la película, no hay plano igual a otro y a pesar de esa exuberancia visual, el director de ‘Tiburón’ resulta sutil al respecto. Tintín no es un filme excelente, como hubiéramos esperado de Spielberg, pero se trata de un espectáculo casi inconcebible y apto para niños de cero a cien años. La técnica no ha apagado el ángel de Hergé ni de su director.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...