Crítica: ‘Las chicas de la sexta planta’

Hace no muchos años algunos españoles se veían obligados a emigrar a países como Bélgica, Alemania o Francia para poder ganarse la vida. Más de uno estará pensando que no es ninguna novedad y que eso también pasa ahora que el patio está fatal y que bla, bla, bla… También es verdad que hoy día los españoles salimos a buscar trabajo al extranjero pero lo hacemos con una mayor cualificación y los trabajos a los que optamos son teóricamente mejores. Es curioso que con tales antecedentes nos opongamos a que lleguen inmigrantes a nuestro país y resulta curioso también que vivamos en un mundo globalizado que le abre las fronteras a los productos y al capital y se las cierra a las personas. Este es un buen material es un buen punto de partida para rodar un drama o comedia social pero ‘Las chicas de la sexta planta‘ (‘Les femmes du 6ème étage’) se queda en una simple moralina infantiloide que pretende que seamos libres la hora de tomar nuestras decisiones y que hagamos esas cosas que nos piden el cuerpo y la cabeza. La película está ambientada en París en los años sesenta y cuenta la historia de Jean Louis, un hombre adinerado que contrata como criada María, una española y a través de ella comienza a empatizar con las criadas españolas que viven en la última planta de su edificio y a interesarse por ellas y la cultura españolas.

chicas sexta planta

Rostros conocidos en España para 'Las chicas de la sexta planta'.

Dirige Philippe Le Guay, que ofrece una película aburrida y sin interés alguno, una película muy de sobremesa. Sería incluso más productivo apagar el televisor y echarse una larga y reconfortante siesta. Y es que no hay nada en la película que resulte llamativo. La cinta es tan insulsa como su protagonista un hombre maduro que se dedica al asesoramiento financiero, bien posicionado económicamente y con un exaltadísimo sentido del protocolo, alguien que jamás se ha saltado una norma y que siempre ha hecho lo que se esperaba de él. Y a este pobre desgraciado Le Guay le enfrenta un grupo de criadas españolas dicharacheras, alegres y cantarinas, todo muy tópico, de hecho estoy convencido de que quiso vestirlas de flamencas pero que no lo hizo porque se le salía de presupuesto. Esas criadas españolas que trabajan de sol a sol sin desfallecer y no le pierden la sonrisa a la vida a pesar de todas las dificultades que tienen que pasar harán que Jean Louis se replantee su sistema de valores y que se cuestione si merece la pena vivir esclavo de las expectativas. Sinceramente no hay por donde agarrar a esta previsible película. Difícilmente se hubiese podido engendrar algo peor que esta película. Bueno, pensándolo bien, podía haber aparecido un torero o algo por el estilo. Mejor me callo porque siempre se puede ir a peor.

No salva la película ni la interpretación de un puñado de caras conocidas españolas: Carmen Maura, Natalia Verbeke, Lola Dueñas, Berta Ojea o Concha Galán, que con personajes tan flojos sobre el papel poco pueden hacer a nivel de interpretación a parte de ponerle ganas y entusiasmo.

Y yo me pregunto ¿es ‘Las chicas de la sexta planta’ realmente una comedia como creo que era su pretensión? Realmente lo dudo porque fue incapaz de arrancarme ni una sola sonrisa durante toda la proyección y sí un gran puñado de bostezos. Afortunadamente yo no tuve que pagar el elevado precio de una entrada de cine pero nadie me libra ya del castigo de haber tenido de verla. Tú si puedes, no lo hagas.

Puntuación: 1/5

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