Crítica: Lejos de la tierra quemada

Imagen de Lejos de la tierra quemada

Título original: The Burning Plain
Director: Guillermo Arriaga
Género: drama
Duración: 111 minutos
Intérpretes: Charlize Theron, Kim Basinger, Jennifer Lawrence, Joaquim de Almeida, José María Yazpik, Robin Tunney
Trailer: Lejos de la tierra quemada
¿Debo ir a verla? ★★★☆☆ El debut de Guillermo Arriaga está bien construido e interpretado. Sin embargo, echamos de menos la fuerza que Alejandro González Iñárritu imprimía a sus guiones.

Después de toda la polémica desatada tras el estreno de Babel, Guillermo Arriaga y Alejandro González Iñárritu han separado sus caminos. El primero, incómodo en su labor de guionista, se pasa a la dirección con esta Lejos de la tierra quemada. Arriaga no ha perdido en ningún momento las claves que caracterizan a sus guiones, entregando una de historias que en un principio parecen independientes pero que acaban formando una sola (podíamos considerar Amores Perros como una especie de excepción en su obra). Además, nos encontramos nuevamente en lugares cercanos a la frontera entre México y Estados Unidos, los idiomas se mezclan como en Babel y el tono vuelve a ser el de drama sin concesiones (alguna vez debería replantearse ser más condescendiente con sus personajes, por cierto).

Sin embargo, hay importantes diferencias entre el debut de Arriaga y los anteriores films en que acabaron derivando sus guiones (y entre los que debemos incluir también Los tres entierros de Melquíades Estrada, dirigida por Tommy Lee Jones). La fotografía es la primera que salta a la vista. Arriaga busca desmarcarse del tono sucio e inestable que suele aportar el director de fotografía y operador Rodrigo Prieto a las películas de González Iñárritu y ha optado por Robert Elswit, que demostró un talento muy diferente en las dos últimas obras de Paul Thomas Anderson (Embriagado de amor y Pozos de ambición). El resultado es en ocasiones preciosista (los planos de Charlize Theron mirando al mar recuerdan a la obra del pintor Boecklin) pero carece de esa ferocidad que tan bien funcionaba por ejemplo en 21 gramos.

Y es que Arriaga ha construido una película menos abrupta, que fluye sin esas explosiones de violencia (físicas o verbales) que conocíamos. El desarrollo es más frío, y a eso contribuye el propio guión, más sencillo y previsible que en otras ocasiones. Esto último no debe tomarse como algo negativo, ya que las historias encajan con más naturalidad que en experiencis anteriores (recordemos Babel, donde las conexiones intercontinentales carecían de estabilidad narrativa). Con el guión de En la tierra quemada parece que Arriaga no ha querido arriesgarse y casi nada ha quedado descuidado, con la excepción de lo poco aprovechado que está el personaje de José María Yazpik.

En definitiva, Arriaga ha hecho un trabajo correcto, con una magnífica elección y dirección de actrices (tanto Theron como Kim Basinger y la joven Jennifer Lawrence están estupendas) y una historia que se sigue con interés. Sin embargo, aún siendo una prueba de que gran parte del éxito de González Iñárritu se debe a él (veremos qué sucede con Biutiful, un guión propio del realizador), echamos de menos la fuerza de las imágenes del director de Amores Perros y su talento para el montaje desquiciado y siempre dispuesto a provocar zarpazos emocionales.

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