Crítica: Los descendientes

Los descendientes crítica

Título: Los descendientes
Título original: The descendants
Director: Alexander Payne
Género: drama
Fecha de estreno: 20 de enero
Intérpretes: George Clooney, Shailene Woodley, Robert Forster
Los descendientes, trailer español
¿Debo ir a verla? ★★★★☆ Emocionante, divertido y trágico melodrama familiar con un gran protagonista.

Los descendientes, la nueva película escrita y dirigida por Alexander Payne después de siete años sin ponerse tras las cámaras, se configura como la más firme contendiente de ‘The Artist’ por el Óscar a la mejor película. Sus principales armas son una espléndida interpretación de George Clooney, que a buen seguro reportará al actor una estatuilla al mejor actor protagonista (ya la tiene al mejor secundario, por ‘Syriana’) y el gran trabajo del propio Payne tanto en el guión como en la dirección. Podría decirse que Los descendientes es uno de los dramas más emocionantes que ha facturado Hollywood en los últimos años.

El director de ‘Entre copas’ vuelve a presentar aquí un personaje aprisionado en una enorme crisis personal. El Matt King creado por George Clooney tiene que vérselas a la vez las dificultades del cuidado de sus hijas rebeldes, las durísima decisiones a afrontar en relación a su esposa –en coma irreversible por un trágico accidente- y unas enormes propiedades que posee en Hawai, le convierten en un hombre sumamente desgraciado pese a su privilegiada posición. Pero esto es sólo el punto de partida de Los descendientes, que anda bastante lejos de conformarse con ser un melodrama familiar o un mero manuall de autoayuda personal. Sin perder su aparente sencillez, Payne sabe narrar la odisea de un héroe tragicómico con enorme comprensión y realismo, desplazándose de un frente a otro del argumento con la misma suavidad y decisión que lo hace de la comedia al drama. En otras palabras, el aparente buen rollo de la mirada de Payne no le impide plantar cara a las facetas más incómodas de la historia.

Lo hace demostrando un enorme dominio a la hora de modular humor y drama. Payne no alterna sonrisas y lágrimas, sino que tiñe todas las situaciones de un gran poso de melancolía, pena y humor que asombra, conmueve y deleita al espectador a lo largo de todo el metraje. El director de ‘Election’ demuestra también una extraordinaria atención al detalle humano a través de los diálogos y las interpretaciones de todo su elenco (estupendos Shailene Woodley y Nick Krause, que interpretan a la hija adolescente y el empanado y entrañable novio de ésta), y distribuye las distintas sorpresas del argumento con una gran fluidez: Los descendientes no se atasca en su premisa inicial, sino que propone un viaje a través de la familia, la soledad, la muerte y el amor que divierte y conmueve durante las dos horas que dura la película.

Payne, además,  ubica la película en medio de la agreste paz que transmite el escenario hawaiano, mostrado en todo su atractivo turístico pero sin degradar o contrariar su espíritu. El paraíso que pisa su protagonista, y la tormenta que parece siempre a punto de llegar, llena de significado y valor la odisea del marido y abogado. Los descendientes, con todo su amable estoicismo, su divertida extravagancia y su sincera tragedia -perfectamente resumida en el plano final de la película- es una de las grandes películas americanas de 2012, no hay ninguna duda.

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