Crítica: Los diarios del ron

The rum diariy

Titulo: Los diarios del ron
Título original: The rum diary
Director: Bruce Robinson
Duración: 119 minutos
Fecha de estreno: 4 de mayo
Intérpretes: Johnny Depp, Michael Rispoli, Amber Heard, Aaron Eckhart, Giovanni Ribisi, Richard Jenkins.
Los diarios del ron, tráiler español
¿Debo ir a verla? ★★½☆☆ Correcta aunque demasiado insípida adaptación (en realidad, homenaje) de la obra de Hunter S. Thompson.

Resulta casi entrañable, dados los escasos gestos de cariño que usualmente podemos contemplar en la industria de Hollywood, que Johnny Depp, aprovechando su actual posición de privilegio, haya puesto en marcha una película como Los diarios del ron, a mayor gloria de su amigo Hunter S. Thompson, el fallecido escritor y cronista para Rolling Stone. El film es una adaptación de una de sus novelas, del mismo nombre, en la que el componente autobiográfico siempre está presente, aunque maquillado tras toneladas de maquillaje lisérgico, como sucede también en Miedo y asco en Las Vegas, llevada anteriormente al cine, también con Depp en el reparto.

El escritor, alter ego de Thompson, que se nos presenta en Los diarios del ron con el nombre de Paul Kemp, llega a Puerto Rico en los 60 contratado por un periódico local, servil con los poderosos de la isla, recordemos, en posesión de los Estados Unidos. Lo que Kemp busca es un estilo y un estímulo que le permitan avanzar en su verdadera pasión, que no es otra que la escritura de novelas. A lo largo del relato, que tiene muchísimo de iniciático, entre los múltiples vicios y placeres que Puerto Rico le ofrece y él no rechaza, Kemp va encontrando en la resistencia, en la lucha contra la indefensión frente al poder, la razón de ser de su escritura.

En su camino, Kemp pasa por multitud de llamativas experiencias. Por desgracia, el único atrevimiento del director Bruce Robinson es mostrarlas, logrando de esta manera un film dinámico y relativamente entretenido. Más allá de la que aportan los propios hechos, Los diarios del ron carece de toda emoción, partiendo de una realización plana, que ni siquiera enloquece en los momentos de ebriedad del protagonista, algo difícil de creer en los tiempos cinematográficos que corren. Lo que sucede en pantalla es trascendente para Kemp y debió serlo para Thompson, pero Robinson, que llevaba veinte años, desde el thriller Jennifer 8, sin llevar las riendas de un largometraje, impide que lo sean para el espectador.

De hecho, podemos ir más allá y afirmar que Robinson sigue sin dirigir una película desde la mencionada ‘Jennifer 8’, ya que además de no plantear nada de nada en la realización, tampoco encamina el trabajo de los actores en ningún sentido. Y eso cuando se tiene a Johnny Depp de protagonista es todo un problema, que por cierto hace años que nadie se preocupa en solucionar. Eso sí, la estrella de Eduardo Manostijeras está en esta ocasión hasta contenido si lo comparamos con los desvaríos de Giovanni Ribisi y ¡oh, sorpresa! Richard Jenkins, habitualmente un intérprete modélico.

Una lástima y una buena oportunidad desperciada, aunque seguro que en la obra de Thompson se pueden encontrar otros buenos puntos de partida para honrar su memoria.

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