Crítica: ‘Los juegos del hambre: En llamas’

El director Francis Lawrence imprime mayor intensidad a las escenas de acción en esta secuela del largometraje de Gary Ross, aunque la película, adaptación del libro homónimo de Suzanne Collins, vuelva a ser un particular pastiche con referencias a ‘Espartaco’, elementos de ‘survival’, los programas de telerealidad y alguna reflexión política.

Imagen de  'Los juegos del hambre: En llamas'
‘Los Juegos del hambre: En llamas’ tiene un elemento a favor si la comparamos con la primera adaptación cinematográfica de la saga escrita por Suzanne Collins: Francis Lawrence, responsable de ‘Soy leyenda’ y de esta segunda cinta, es mejor director de secuencias de acción que Gary Ross, un realizador y guionista más dotado para el drama y la comedia.  Este cambio resulta especialmente notorio si tenemos en cuenta que la franquicia basa gran parte de su éxito en ingredientes propios del survival, un subgénero que exige que los cineastas impriman tensión a situaciones donde los protagonistas están al borde de la muerte.

No obstante, los elementos son básicamente los mismos que en la primera película: encontramos a un grupo de chicos convertidos en particulares gladiadores futuros, un juego mortal que recuerda en muchas ocasiones a ‘Battle Royale’, el típico triángulo amoroso tan propio de la literatura adolescente. elementos de la llamada telerealidad, el habitual pesimismo de las distopías y algún curioso apunte político para encontrarnos en un producto taquillero. En esta ocasión, la gira de Katniss y Peeta, los dos ganadores de ‘Los Juegos del hambre’, por los territorios dominados por El Capitolio sirve para que los responsables del filme nos muestren cómo el poder establecido trata de dominar los movimientos contraculturales  para utilizarlos en su propio beneficio.

En el apartado interpretativo, no hay muchas novedades. Jennifer Lawrence vuelve a convencer como Katniss, esa adolescente experta en  el enfrentamiento cuerpo a cuerpo que es también una joven sensible que se debate entre dos hombres y siente remordimientos por las personas que tuvo que matar en los anteriores Juegos del hambre. Menos expresivos resultan  Josh Hutcherson y Liam Hemsworth, que se limitan a cumplir en el papel de dos chicos que tratan de ganarse el amor de la protagonista.

El resto del reparto interpreta con más o menos con profesionalidad sus pequeños papeles. No obstante, sería injusto no destacar de entre todos ellos al siempre estupendo Philip Seymour Hoffman, que da vida a un miembro del Capitolio más ambiguo de lo que parece a simple vista.

En el debe del largometraje, como ocurriera en la primera parte, encontramos el vestuario barroco que lucen gran parte de los ciudadanos de El Capitolio, el territorio que domina a los demás en Panem. Es cierto que los extravagantes trajes tienen el objetivo de poner de manifiesto la decadencia y superficialidad de la población más privilegiada, pero quizá resulten un tanto excesivos.

En resumen, ‘Los juegos del hambre: En llamas’ no inventa nada, pero resulta mucho más interesante que la mayoría de las adaptaciones de sagas literarias juveniles que hemos visto en los últimos años.

Título: ‘Los juegos del hambre: En llamas’
Director: Francis Lawrence
Género: acción, ciencia-ficción
Duración: 146 minutos
Fecha de estreno: 22 de noviembre de 2013
Intérpretes: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Liam Hemsworth, Philip Seymour Hoffman, Stanley Tucci, Woody Harrelson, Elizabeth Banks, Toby Jones, Donald Sutherland, Jeffrey Wright, Amanda Plummer, Lenny Kravitz, Jena Malone, Jack Quaid, Taylor St. Clair, Sam Claflin, Alan Ritchson, Paula Malcomson, Sandra Lafferty, Willow Shields, Bruce Bundy, Nelson Ascencio.
¿Debo ir a verla? ★★★☆☆

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