Crítica: Los mundos de Coraline

Los mundos de Coraline

Título original: Coraline
Director: Henry Selick
Duración: 101 minutos
Género: animación, terror
Intérpretes (voces en v.o.): Dakota Fanning, Teri Hatcher, Dawn French, Jennifer Saunders, Ian McShane.
Trailer: Los mundos de Coraline
¿Debo ir a verla? ★★★½☆ Logradísima película del director de Pesadilla antes de Navidad, sorprendentemente oscura e inquietante.

Los mundos de Coraline es la adaptación a la gran pantalla de la novela de Neil Gaiman, que no ha podido encontrar a un mejor realizador para la materialización de su universo en imágenes que a Henry Selick. El director de Pesadilla antes de Navidad va más allá que el libro en sus planteamientos (además de no tomar como referencia las ilustraciones del mismo), tomándose la libertad de crear nuevas situaciones y personajes, con el fin de satisfacer su conocida afición al derroche visual, y de hacer el relato aún más oscuro.

El resultado es más que positivo. Selick ha dado rienda suelta a su imaginación y ha creado secuencias tan memorables y vistosas como la del jardín del otro mundo. Además, el uso de las tres dimensiones está aquí muy justificado, mucho más que en la discreta Monstruos contra alienígenas, ya que en ocasiones sirve para dotar de mayor expresividad (si cabe) a los espléndidos planos. Lo cierto es que ver Los mundos de Coraline es un gusto para los ojos, pero no es este el único aspecto interesante del film.

La historia se va desarrollando de tal manera que termina siendo realmente inquietante, cercana al cine de terror. Cuando la protagonista llega a la parte no construida del otro mundo (a la nada) o cuando la malvada mano trata de recuperar la llave hacia el final del film, el miedo a lo desconocido se apodera del espectador. El tono del film es realmente oscuro, algo que ha heredado de la novela en que se basa, en la que hay inesperados estallidos de violencia.

Parece como si la propia creación del espacio ficticio o el hecho de mirar fueran parte de la propia temática del film. Así como Hitchcock dejaba a uno de los personajes de Los pájaros sin ojos, en el otro mundo que visita Coraline, sus habitantes llevan botones en su lugar, y su incapacidad para ver, o al menos para hacerlo a nuestra manera, nos asusta y desconcierta.

Con todo ello, Los mundos de Coraline es altamente recomendable para todos aquellos que tengan ganas de dar rienda suelta a los sentidos. Henry Selick embiste con esta película a todos aquellos que creen que el autor de Pesadilla antes de Navidad es únicamente Tim Burton. Una vez vista la arrítmica (aunque hermosa) La novia cadáver y esta película, me da la impresión de que aquel hito en la historia del cine animado y del musical no fue solamente obra de quien todos pensábamos.

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