Crítica: Margin Call

Margin Call

Título: Margin Call
Director: J.C. Chandor
Género: drama
Fecha de estreno: 21 de octubre
Intérpretes: Kevin Spacey, Jeremy Irons, Zachary Quinto, Demi Moore
Margin Call, trailer español
¿Debo ir a verla? ★★½☆☆ Apreciable crónica del final de un ciclo, aunque le falte algo de nervio

Me pregunto por qué los cineastas de Hollywood se muestran tan tibios a la hora de dar testimonio de la historia reciente, al menos en las ocasiones en que lo hacen, y más cuando está demostrado que ambas cosas, realidad y ficción, se retroalimentan la mar de bien. Algo de esto le ha pasado al debutante J.C. Chandor con Margin Call, un apreciable drama financiero que describe lo que pudo pasar (y pasó) en las horas previas al crack financiero de Wall Street en el año 2008.

Chandor se mueve muy bien en los silenciosos pasillos de la firma que lo desencadena todo. Captura esa sensación de calma chicha antes de la llegada del amanecer, y con él, del escándalo. Las reuniones de madrugada en oficinas (excelentísimo Kevin Spacey), así como las previsibles cuchilladas entre ellos, son el núcleo del filme. Y están presentadas con oficio y claridad, sin caer en un excesivo afán pedagógico. La cinta se fundamenta en la labor de un extenso reparto que resulta brillante sin ser ostentoso, y da calidad humana a la película. Todos sus actores están centrados en unos diálogos que funcionan rematadamente bien.

Lo que mencionaba arriba no se trata de la necesidad de propaganda contra el capitalismo, o de un mayor tremendismo emocional (todos sabemos quién va a pagar el pato en este asunto), sino de un mayor riesgo estético, una mayor frescura formal que potenciase cierta sensación de angustia. No hablo de sensacionalismo, sino de un tratamiento que no tiene por qué equivaler a distorsión factual o manipulación melodramática, y mucho menos la entrega a moderneces visuales. Paul Greengrass, director de ‘United 93’, sabría muy bien de lo que hablo.

En su afán de resultar un filme lógico y razonable, Margin Call se queda un poco sin fuerzas. Se confía a la coyuntura actual de crisis. Por eso, sus mejores momentos, los más expresivos -los tiene y en abundancia-, son precisamente los más melodramáticos o irónicos. El estupendo comienzo, en el que Stanley Tucci nos introduce en la historia, Paul Bettany decidiendo hacer equilibrios en la azotea, o la aparición de Jeremy Irons, siempre un experto en la fabricación de villanos, son lo mejor de la cinta -ver ese instante en el que pide que le expliquen la debacle como si fuera un niño…-. Qué lástima que Chandor los considere más bien destellos en una trama que necesitaba un poco más de garra… de imitar a la vida.

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