Crítica: Martes, después de Navidad

Una visión de lo más original y naturalista, propia del Nuevo Cine Rumano, de la clásica trama del marido infiel que termina con su matrimonio.

Tuesday, after Christmas

El inicio de Martes, después de Navidad, un plano de siete minutos de duración sin modificaciones en su perspectiva, es un prodigio narrativo, en el sentido de que demuestra que una sola secuencia puede servir para presentar toda una historia con la máxima naturalidad. Sobre una cama, un hombre y una mujer más joven que él, completamente desnudos, disfrutan de lo que a todas luces es un agradable post coitum. Sin embargo, su diálogo nos permite saber que él está casado y que tiene una hija que espera con devoción los regalos de Navidad, fecha para la que solo quedan unos pocos días.

La delimitación del segmento temporal vuelve a ser un elemento importante en esta reconversión del Nuevo Cine Rumano en enredo amoroso. Pero lo fundamental es, como en las ya célebres ‘La muerte del Señor Lazarescu’ o ‘4 meses, 3 semanas y 2 días’, la decisión de poner en escena planos de larga duración, trabajando en mayor grado al montaje interno de cada uno de ellos que la edición convencional, lo que asfixia a los personajes en sus situaciones límite, ya sea la necesidad de operar a un enfermo que se muere o de mantener oculto el aborto de una amiga en una época en la que tal acción podía costarle muy caro.

Martes, después de Navidad trabaja una temática menos grave y mil veces vista en el cine: Paul debe dejar a su mujer porque se ha enamorado de otra y, claro está, no es fácil. No estamos en la época de Ceaucescu, otro rasgo habitual del Nuevo Cine Rumano, y los personajes no tienen problemas económicos. Al contrario, se comunican con los mejores teléfonos y van de vacaciones a Austria a practicar el snowboard. La cuestión es, ¿funcionan estos mecanismos tan específicos para un relato como este, algo más liviano que los anteriormente mencionados? La respuesta es un rotundo sí.

La prueba llega hacia la hora de metraje, cuando Paul finalmente le cuenta a su esposa la situación mientras ella friega. Él pronuncia las desagradables palabras y no pasamos rápidamente a un primerísimo primer plano del rostro de ella lleno de lágrimas. El plano fijo sigue, ella continúa secando una cucharilla y el milagro de la naturalidad en el cine se produce ante nuestros ojos. Poco después llega la gran bronca, el clímax de la función con una nueva toma de más de diez minutos que deja sin respiración. Desde luego, tienen motivos de sobra estos cineastas para estar orgullosos de su grupo (en todo caso, creado por la crítica y no por ellos), al que Radu Muntean ofrece cierta filiación al poner en casa de la amante dentista una copia del Dvd de ‘12:08 Al este de Bucarest’, de su compatriota Corneliu Porumboiu.

Titulo: Martes, después de Navidad
Título original: Marti, Dupa Cracium
Director: Radu Muntean
Duración: 100 minutos
Fecha de estreno: 21 de septiembre
Intérpretes: Mimi Branescu, Mirela Oprisor, Maria Popistasu.
Martes, despues de Navidad: tráiler
¿Debo ir a verla? ★★★★☆

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