Crítica: Martha Marcy May Marlene

Elizabeth Olsen

Titulo: Martha Marcy May Marlene
Director: Sean Durkin
Género: drama
Duración: 102 minutos
Fecha de estreno: 27 de abril
Intérpretes: Elizabeth Olsen, Brady Corbet, Hugh Dancy, John Hawkes.
Martha Marcy May Marlene, tráiler español
¿Debo ir a verla? ★★★½☆ Una estimulante y muy lograda ópera prima, con una gran Elizabeth Olsen.

La participación en el Festival de Sundance se ha convertido en un arma de doble filo para las películas estadounidenses de producción independiente. Cierto es que la presencia en el certamen creado por Robert Redford otorga una visibilidad que ha convertido a pequeñas propuestas en grandes éxitos de taquilla, mercedores de un sinfín de premios, pero también se viene generando desde hace unos años una fuerte corriente crítica hacia el festival, al que acusan de inmovilista y de promover un cine con una estética muy determinada que inmediatamente se le asocia. Es como si Sundance hubiera trascendido su condición de evento para devorar, como Saturno, la creatividad de sus hijos.

El caso de Martha Marcy May Marlene podría ser muy representativo de esta realidad. El debutante Sean Durkin no solo se sirvió de Sundance para promocionar su película, sino que consiguió realizarla gracias a una iniciativa de ayuda al desarrollo de los guiones que sostiene el propio festival. La impresión es que, en este caso, no hay razón para esos temores de la crítica. El interés de la película es genuino, está más allá de cualquier marca que le podamos asociar. De paso, el film sirve para la revelación de dos nuevos talentos (además del director, la espléndida protagonista, Elizabeth Olsen), algo que siempre hay que agradecer.

Martha Marcy May Marlene es un título perfecto, ya que pone sobre la mesa la triple condición de la protagonista. Antes y después de ser Marcy May, fue y es Martha, una chica abandonada e incomprendida por su familia, que huyó porque necesitaba afecto y ahora regresa buscando protección a los brazos de su hermana y su marido, unos pijos redomados y aburridísimos. Martha fue Marcy May y Marlene durante un tiempo, que llega a su fin al principio del film, y que es explicado posteriormente mediante extensos flashbacks. Con esos nombres perteneció a una especie de comuna/secta, liderada por la fascinante figura de Patrick (otra vez John Hawkes inquietando al personal, tras hacerlo en ‘Winter’s Bone’), cuyos valores morales son poco menos que discutibles, ya que entre sus actos se encuentran la violación, el robo, la violencia y el clásico hippie de la petición de dinero a papá.

El trastorno de personalidad de la joven está ejecutado a la perfección tanto delante como detrás de las cámaras. Durkin filma la desorientación de Martha con encuadres extraños y arriesgados zooms. La construcción de la banda de sonido también es muy sugerente. Los efectos activan el fuera de campo, que jamás se nos termina de revelar, y los pasajes musicales forman un sutil crescendo, que parte del ambient para acercarse a sonoridades más físicas. Todo ello genera un estado de misterio constante que te engulle en una trama de la que debes extraer tus propias conclusiones. Merece la pena hacer el esfuerzo que nos exige Sean Durkin, un autor al que habrá que seguir a partir de ahora, sean sus películas escogidas o no en el dichoso Sundance.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...