Crítica: Max Payne

Max Payne, poster 2

Título original: Max Payne
Director: John Moore
Género: acción
Duración: 100 minutos
Intérpretes: Mark Wahlberg, Mila Kunis, Beau Bridges, Chris «Ludacris» Bridges, Olga Kurylenko
Nuevo trailer: Max Payne
¿Debo ir a verla? ★★½☆☆ Deslabazado cine de acción neo-noir de atractivo ambiente comiquero, pero que no cuaja.

Max Payne es otro convencional policiaco que tan sólo destaca por su estilización a la moda de 300 o Sin City y la utilización de recursos procedentes de los videojuegos (su material de base) que, afortunadamente y gracias a las escasas pretensiones de su director John Moore, no acaban saturando pese a su escasa utilidad. El problema es que, pese a ello, el film no deja de ser del montón. Si es del montón regular o del malo, eso ya lo decidirá cada uno… Lo que ocurre es que material de base había, y pese a lo manido de la propuesta, se le podría haber sacada más jugo al siniestro y afectado mundo en el que vive el protagonista.

Tras un primer acto errático, en el que el guión no deja de acumular presentaciónes de personajes probablemente venidos del videojuego originario (y muchos de ellos innecesarios para lo que sucederá), el film sólo consigue arrancar después de esta primera media hora. Es a partir de entonces, cuando nos encontramos inmersos en la trama de investigación y venganza del detective, cuando recorremos sin cortapisas el ambiente oscuro, lluvioso y nevado de los bajos fondos, cuando Max Payne entretiene sin mayores problemas. Y en este sentido, uno personalmente agradece que John Moore no abuse de recursos como la voz en off o la propia acción espectacular, bastante graduada. No obstante, la desventaja de esto es que el film nunca acaba de decidirse entre ser una versión más clásica (tiene gracia este adjetivo aplicado a un film como Max Payne) de entretenimientos más anabolizados y a la moda, como las mencionadas adaptaciones de cómic de Frank Miller, o una convencional revisión de Arma Letal y Seven.

Además, por el camino se desaprovechan la ambigüedades del particular y tortuoso recorrido personal (incluído el uso de drogas) de Max Payne, interpretado por un Mark Wahlberg que, esta vez, no consigue trascender la pantalla con su habitual estoicismo. Y sobre todo se desaprovecha a Mila Kunis, con un ambigüo y sensual personaje que se pierde en la trama y que podía haber levantado la misma en sus momentos de raquitismo. Los toques fantásticos del conjunto son sólo eso: toques, al final insertos en la lógica de la convencional trama de experimentos gubernamentales y drogas duras, limitados a aportar un gancho delirante al conjunto. Pero su elemento simbólico y su valor para reflejar el inconsciente de su protagonista en su tercio final no resulta del todo satisfactoria, aunque podía haber sido un verdadero punto a su favor.

Es por ello que Max Payne no acaba de ser todo lo sórdida, ambiental y envolvente que podría, pero se agradece que John Moore se trate de alejar de la narrativa videojueguil para entregar un actioner -fállido- de ambiente siniestro, aunque a la hora de navegar en la culpa del personaje todo quede en agua de borrajas. Qué quieren que les diga, es suficientemente entretenida y falta de prepotencia como para atraerme un poquito.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...