Crítica: Monstruos contra Alienígenas

Monstruos contra alienígenas

Título original: Monsters vs. Aliens
Directores: Rob Letterman, Conrad Vernon
Género: comedia, animación
Duración: 90 minutos
Intérpretes (versión original): Reese Witherspoon, Kiefer Sutherland, Hugh Laurie, Rainn Wilson, Paul Rudd
Trailer: Monstruos contra alienígenas
Taquilla USA: Monstruos contra alienígenas comienza arrasando
¿Debo ir a verla? ★★★☆☆ Afortunadamente, se parece más a Kung Fu Panda que al resto de Dreamworks. Espectacular en 3-D.

Monstruos contra alienígenas es uno más de los ya abundantísimos ejemplares de la factoría de animación Dreamworks. La marca de fábrica, toda una patente desde hace ya años, nos garantiza la ausencia de sorpresas. Dentro de este acotado margen de maniobra, lo mejor que puede describir el film de Rob Letterman y Conrad Vernon es que no es, ni mucho menos, de lo peor que ha salido de la factoría.

Otra cosa es que sea diferente. Si Kung Fu Panda sí albergaba cierta frescura al repescar los tópicos del cine de artes marciales y adaptarlos al cine de animación de la casa, la presente hace lo propio con la ciencia ficción y el terror de la década de los 50. La idea era buena, prometedora y llamativa, pero aquí el problema es el de siempre, y es que el film acusa la necesidad de rendir el consabido homenaje a los clásicos del género convenientemente masticados para el público infantil o las nuevas generaciones. La carencia de cualquier pretensión real al margen de la mera reproducción de los mismos supone una seria limitación para levantar el vuelo, sin permitirse a sí mismo exprimir sus propias posibilidades más allá de la consabida operación comercial.


La comparativa es ya cansina, pero debe salir a colación cada vez que el estudio estrena un nuevo largometraje, ya sea protagonizado por osos, leones, insectos o marcianos: Pixar entiende el cine de animación apto para todos los públicos como un arte cinematográfico refinado y digno, no sólo como la enésima muestra destinada a entretener a los más pequeños y a coger polvo en las estanterías de DVD tres meses más tarde. Pixar acorrala al estudio rival de modo que la mejor de sus apuestas se queda en meramente correcta en comparación con aquellas.

Afortunadamente, ése último es el caso de Monstruos contra Alienígenas. Sin nunca llegar a divertir, conmover o emocionar genuinamente, y sin que sus responsables se hayan molestado más que en entregar el consabido producto de animación técnicamente brillante y correctamente diseñado y llevado a cabo, la verdad es que el invento ni ofende ni aburre, sus personajes tienen un diseño ciertamente afortunado (otra cosa es hablar de las líneas que recitan sus actores de doblaje) y todo pasa relativamente deprisa, dejando cero huellas y provocando algunos momentos de sana curiosidad, que al final, es de lo que se trata.

En esto último se insertan escenas como el enfrentamiento entre el dichoso insecto gigante y el marciano  en San Francisco, verdadero y colosal delirio bastante acertado en su mixtura de espectáculo de feria y surrealismo del absurdo, o la aparición en la tierra (declaración presidencial incluída) del malvado Galaxhar, aberrante calamar con ínfulas de dictador que hubiera necesitado más tirón y cancha para ser el memorable villano que merecía ser.

Por último, cabe destacar algunas de las bondades técnicas del producto relativas al sistema de visionado tridimensional, con el que la pueden disfrutar en algunos cines. Aunque la mayoría de las veces se limita a arrojar objetos hacia la pantalla para explotar el impacto más directo, lo cierto es que Monstruos contra Alienígenas se permite en ocasiones explotar con refinamiento dicha técnica. Atención, en este sentido, a la inicial escena desarrollada en la habitación con los técnicos del radar, o a ese momento impagable de Galaxhar escupiendo café a la pantalla. Son sólo un par de euros más, no se priven.

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