Crítica: Nadie sabe nada de gatos persas

Nadie sabe nada de gatos persas crítica

Título: Nadie sabe nada de gatos persas
Director: Bahman Ghobadi
Género: drama
Duración: 98 minutos
Intépretes: Hamed Behdad, Ashkan Koshanejad, Negar Shaghaghi
Nadie sabe nada de gatos persas, trailer y póster español
¿Debo ir a verla? ★★½☆☆ Bienintencionado y valiente drama iraní cuyo desarrollo no acaba de cuajar.

Nadie sabe nada de gatos persas denuncia en un tono entre dramático y realista, pero con apuntes cómicos, la represión y censura que el régimen de los ayatolás impone todavía en Irán. A través de la odisea de un grupo de jóvenes que tratan de formar una banda de pop y rock para tocar en Londres, descubrimos lo poco de democracia que hay en una República que convierte en delincuentes perseguidos a jóvenes normales y talentosos como los que protagonizan la cinta.

Por un lado, resulta muy de agradecer el tono comprensivo y ligero que Ghobadi adopta con sus personajes, porque se centra más en que los espectadores empaticemos con los protagonistas más que en buscar la compasión del espectador y subrayar la crítica abierta al régimen. El director se centra en describir la odisea y no en interpretar el agobiante entorno que rodea a los protagonistas, lo que acaba siendo mucho más efectivo e indignante a la hora de interpretar los hechos y da para hilar un buen relato dramático.

Pero eso, al final, no se materializa del todo por culpa de una estructura demasiado reiterativa y una marcada indefinición, que no frialdad, de los personajes. Muchos de los secundarios se reducen a meras sombras y caras sin personalidad ni relevancia ninguna, y el recurso de Ghobadi a interrumpir la acción con números musicales pierde fuerza a mitad de metraje, una vez captamos la naturaleza cruel y amenazante del entorno (al que el director saca un notable provecho: ver el sobrio, pero brutal, episodio del perro).

Pero vez que esto ocurre Nadie sabe nada de gatos persas se vuelve un film repetitivo, que precipita demasiado un desenlace que, hasta cierto punto, pilla desprevenido al espectador debido al insuficiente trabajo con los personajes y la chispa sólo esporádica del argumento. Da la impresión de que ha sido diseñado para gustar a los festivales de Occidente y los circuitos de cine minoritario e independiente, a su manera muy fácil de deglutir.

Por eso, pese a la notable labor de sus intérpretes (especialmente Negar Shaghaghi y Hamed Behdad, el improvisado mánager de la pareja) el film se queda a medio camino. Nadie sabe nada de gatos persas es una película bienintencionada, valiente y correctamente filmada (Ghobadi saca buen partido del entorno y el panorámico), pero pierde demasiada presión y fuerza por culpa de unos amaneramientos indies que no aportan ni exotismo ni drama, sino desinterés.

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