Crítica: Océanos

Océanos, crítica

Título: Océanos
Directores: Jacques Perrin y Jacques Cluzaud
Duración : 100 minutos
Género : documental
Océanos, trailer español
¿Debo ir a verla? ★★½☆☆ Visualmente monumental y sin caer en el ecologismo barato, sin embargo le falta chicha narrativa.

Océanos es uno de esos documentales acontecimiento, en el que se han depositado ingentes recursos técnicos y esfuerzos humanos para mostrar la naturaleza en toda su gloria. El film de Perrin y Cluzaud ofrece imágenes conmovedoras y poéticas, reforzadas por una genial música de Bruno Coulais. No obstante, uno sale de la proyección con la sensación de que falta algo.

La lástima es que tal despliegue de medios quede después supeditado a tan raquítica propuesta dramática. Océanos basa su atractivo en la belleza de sus imágenes, en la defendible fascinación por la naturaleza y en el obligatorio y encomiable canto a su defensa, elementos capaces por sí solos de llenar el metraje de esta y mil cintas más. Sin discutir eso, sí que hubiera sido deseable algún elemento que desempeñase una mínima continuidad narrativa entre un episodio y otro.

Toda la responsabilidad de hilar la película se queda, entonces, depositada en la monumental y preciosa partitura de Bruno Coulais, que en conjunción con las imágenes obtenidas por Cluzaud y Perrin, crean instantes de una poesía visual arrebatadora, haciendo de Océanos un film capaz de superar cualquier espectáculo hollywoodiense en su propio terreno. Y es que, salvando distancias, géneros y temáticas, los momentos más espectaculares que puedan ver en una sala de cine actualmente no están en ‘Avatar’ de James Cameron, sino aquí, despojados de sensacionalismos.

Una lástima que queden reducidos a sólo eso, momentos, debido a la inexistencia de un mínimo hilo conductor que refuerce el alcance de la propuesta, que la eleve por encima de la mera descripción. Pero no vamos a ponernos tercos ante imágenes que se quedan grabadas en la retina por siempre jamás. Ahí está ese plano de un pequeño escualo devuelto al agua mutilado y abandonado a su muerte (de una crueldad y horror que conmueve, de las que no se olvidan nunca), o las panorámicas aéreas sobre un mar embravecido, que traen al recuerdo La tormenta perfecta de Wolfgang Petersen (aunque sólo sea para dejarla, literalmente, por los suelos). Son sólo dos ejemplos, porque el metraje de Océanos está lleno de proposiciones visuales fascinantes.

Otra virtud a no olvidar del film de Perrin y Cluzaud es su la manera en la que entona una de sus ideas principales, la defensa de la naturaleza ante la agresión humana, sin necesidad de apuntarse a teorías ecologistas de moda para hacerse oír. La incuestionable destrucción de especies o la contaminación de los ríos aparecen retratadas sin cortapisas, pero sin tener que recurrir a la conciencia culpable del espectador ni a manipulaciones precipitadas. Lo dicho, una pena que le falte chicha dramática, porque no deja de ser altamente recomendable.

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