Crítica: Project X

La fiesta de 'Project X'

Titulo: Project X
Director: Nima Nourizadeh
Género: comedia
Duración: 88 minutos
Fecha de estreno: 8 de junio
Intérpretes: Miles Teller, Oliver Cooper, Jonathan Daniel Brown.
Project X, tráiler final en español
Concurso Project X
¿Debo ir a verla? ★★☆☆☆ La bajona no perdona.

Parte de la grandeza del cine ha estado, y nos podríamos remontar a Méliès aunque será mejor quedarse en el ‘Nosferatu’ de Murnau, en su capacidad para que la fantasía, aquello que es irreal o que sencillamente está construido desde un guion, se convierta en algo indistinguible de nuestra realidad a los ojos del espectador. Estamos definitivamente ante una obviedad, pero es la clave de todo. Por eso, con el paso de las décadas, las películas han ido redoblando su apuesta, mostrando de una forma cada vez más creíble aquello que no es más que puesta en escena. Ahora nos podemos remontar al prólogo de ‘Salvar al soldado Ryan’, pero nos viene mejor quedarnos con ‘[REC]’, ‘Monstruoso’ o ‘Paranormal Activity’.

Cada vez proliferan más los films que se hacen pasar por metraje encontrado, tal vez porque es la única manera de que el espectador del siglo XXI, que lo ha visto todo por distintos medios, sigue impactándose con algo (y pagando una entrada de camino, que de eso, no nos engañemos, es de lo que se trata). La fórmula, eso sí, no es nueva. Aunque el del terror ha sido, lógicamente, el terreno ideal para esta fórmula, la crítica al ataque a Irak en ‘Redacted’ o la reciente ‘Chronicle’, sobre un grupo de superhéroes, han demostrado que el found footage admite variaciones. Como la primera comedia adolescente gamberra presentada bajo estas reglas llega Project X, que es impura hasta en su forma.

La causa principal de que la película no aporte nada destacable es que Nima Nourizadeh y su equipo no terminan de confiar en las imágenes y los sonidos que pueda proveer una sola videocámara. Así, introducen a menudo tomas procedentes de otras fuentes (teléfonos móviles, sobre todo), restando credibilidad e impacto a la propuesta; y lo que es más lamentable, un sinfín de temas pop extradiegéticos y de efectos de imagen que durante buena parte del metraje nos llevan a visualizar el clásico videoclip de hip hop con chicas desnudas en una piscina y no lo inicialmente prometido. Simplemente por su falta de compromiso con su planteamiento (entrar en cuestiones morales de otra índole es innecesario), Project X no impacta ni divierte demasiado.

Con Todd Philips, director de ‘Resacón en Las Vegas’ y secuela, como alma máter del proyecto, podemos afirmar que la película ocupa el lugar que sendas elipsis no nos dejaron ver en los dos resacones: el de la fiesta llena de drogas y excesos que amenaza con destruir las vidas de los protagonistas, aunque terminan siendo paradójicamente una gran ayuda para su futuro, ya que los lleva a darse cuenta de lo desgraciados que son y de lo que tienen que cambiar. Lo que en Las Vegas y Tailandia vimos solo por un puñado de fotos, aquí es el centro de la aventura de un adolescente, que se pasa más tiempo tratando de evitar el desastre que disfrutando de la juerga. Al final, esta siempre es mejor cuando la recuerdas después con unos amigos que mientras transcurre.

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