Crítica: Sin compromiso

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Título: Sin compromiso
Título original: No strings attached
Director: Ivan Reitman
Género: comedia romántica
Fecha de estreno en España: 25 de marzo
Intérpretes: Natalie Portman, Ashton Kutcher, Kevin Kline
Sin compromiso, tráiler español
¿Debo ir a verla? ★★☆☆☆ Irregular comedia romántica más interesante en su planteamiento que en su desenlace.

Ivan Reitman ha desarrollado una carrera cinematográfica donde ha predominado fundamentalmente el género de la comedia. Nunca ha sido un renovador ni ha destacado especialmente por su puesta en escena, aunque forma parte de la memoria de los nostálgicos de los ochenta gracias a películas como ‘Los incorregibles albóndigas’, ‘El pelotón chiflado’, ‘Cazafantasmas’ o ‘Los gemelos golpean dos veces’. Entre títulos para toda la familia y cintas más o menos gamberras, el realizador ha mostrado cierto gusto por la comedia romántica, subgénero al que pertenecen de una manera u otra largometrajes como ‘Peligrosamente juntos’, ‘Seis días y siete noches’ o ‘Mi super ex novia’. A este último grupo pertenece Sin compromiso.

El filme sigue las andanzas de Emma y Adam, dos veinteañeros que se conocen desde la adolescencia. Cuando se acercan a los temibles treinta, ambos se vuelven a encontrar. Él trabaja como ayudante de realización en una serie de televisión a lo ‘High School Musical’, mientras que ella hace lo propio como médico en un hospital. Los dos deciden mantener un vínculo exclusivamente sexual sin ningún otro tipo de lazo afectivo que vaya más allá de la amistad. Sin embargo, Adam se irá poco a poco implicando en la relación, aunque Emma sea reacia a enamorarse.

Ivan Reitman y su guionista, Elizabeth Meriweather, intentan romper algunos estereotipos de la comedia romántica con Sin compromiso. Resulta por lo menos curioso  para este tipo de filmes que la chica sea la que quiera una relación estrictamente sexual, mientras que el chico sea el que desee tener una pareja normal. Por otra parte, se intenta dar un toque progresista al mostrar una relación lésbica de manera más o menos natural, y la paternidad gay de manera positiva. Sin embargo, pese a sus buenas intenciones iniciales, la película deriva en su segunda parte en un discurso moralista que tira para atrás. A cada segundo se nos recuerda que tener pareja estable es un símbolo claro de madurez y se plasma como algo anormal a todas aquellas personas que por una razón u otra quieren permanecer solas. Es sintomático en este sentido cómo se muestra la figura del padre de Adam, una madurita estrella del cine que tiene tendencia a liarse con mujeres jóvenes, al que se ridiculiza en exceso. Curiosamente es este giro moralista que toma el filme en su última hora el que lastra el ritmo interno del filme. Hasta entonces, las peripecias de Adam y Emma resultaban la mar de entretenidas.

En el apartado intepretativo del largometraje, Natalie Portman convence como esa joven que tiene miedo a enamorarse, mientras que Ashton Kutcher es creíble como ese chico romántico que quiere algo más que sexo en su relación. No obstante, ambos quedan eclipsados ante la vis cómica de un recuperado Kevin Kline, realmente divertido como el padre canalla de Adam.

En resumen, Sin compromiso deja un cierto sabor amargo al no llevar hasta el límite su estimulante planteamiento. No obstante, aquellos amantes de la comedia romántica disfrutarán con la nueva cinta de Reitman. El resto puede obviarla sin pensárselo demasiado.

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