Crítica: Solo es el principio

El cine francés de la última década se ha mostrado especialmente interesado en captar la vida en las aulas. ‘La clase’ y ‘Ser y tener’ nos han enseñado la peculiar relación entre los profesores y los alumnos. Ambas han reflejado la labor de unos docentes que no solo se preocupaban por trasmitir los conocimientos de las diferentes materias, sino que educaban a sus estudiantes en el más amplio sentido de la palabra. En los dos casos, los maestros se convertían en verdaderos formadores de ciudadanos responsables.

Solo es el principio se encuentra en la senda de estos dos ilustres precedentes. El documental de Pierre Barougier y Jean-Pierre Pozzi sigue los pasos de una maestra encargada de abordar temas filosóficos en una clase llena de párvulos. Evidentemente, los métodos utilizados por la educadora son muy distintos a los que usaría en una clase de adolescentes. La profesora crea un particular clima en el que una vela encendida se convierte en la luz que ilumina a estos pensadores menudos. A partir de ese momento, ella azuza  a sus pequeños contertulios para que expresen sus opiniones sobre temas tan profundos como la muerte, la amistad, el amor o las diferencias entre personas.

Sin ningún tipo de artificio, la pareja de realizadores  muestra a los críos expresando sus particulares sentimientos acerca de los asuntos que se van proponiendo. La cinta refleja, además,  la evolución de los pequeños desde la timidez de las primeras sesiones hasta la desenvoltura de las últimas. Todo ello para que comprobemos  que, pese a su corta edad, los pequeños también piensan sobre asuntos más o menos elevados, aunque lo expresen con la inocencia propia de su escasa experiencia.

Los dos directores no se contentan con recoger las opiniones expresadas en el aula, sino que también nos enseñan cómo los niños hablan de esos mismos temas con sus progenitores. Como muy bien dice una madre, las particulares lecciones permiten que los padres puedan abordar ciertos asuntos que no se atreverían a tratar si sus hijos no acudieran a estas particulares clases de Filosofía.

Divertida y muy amena, la película pone de manifiesto que los locos bajitos a los que se refirió Serrat en una de sus canciones también tienen cosas que decir sobre aquello que ocurre en el mundo. Deberíamos escucharles y fomentar la reflexión en sus pequeñas cabezas. Al fin y al cabo, ellos son nuestro futuro.

Título: Solo es el principio
Título original: Ce n’est qu’un début
Directores: Pierre Barougier y Jean-Pierre Pozzi.
Género: documental
Fecha de estreno: 7 de septiembre de 2012
¿Debo ir a verla? ★★★★☆

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