Crítica: Tengo ganas de ti

Tengo ganas de ti, la secuela de la exitosa 3MTSC, mejora en casi todo al original con un triángulo amoroso más apto para toda clase de públicos.

Tengo ganas de ti, crítica

Título: Tengo ganas de ti
Director: Fernando González Molina
Género: drama, romance
Fecha de estreno: 22 de junio
Intérpretes: Mario Casas, María Valverde, Clara Lago
Tengo ganas de ti, trailer final
¿Debo ir a verla? ★★★☆☆ Una secuela superior al original en todo.

Tengo ganas de ti es el prototipo de secuela que supera en casi todo a la primera parte. Sin estar carente de defectos, la película de Fernando González Molina consigue todos y cada uno de sus objetivos, es decir, contentar a la abundante base de fans de la primera película, de la novela y de su estrella masculina, y a la vez resultar un espectáculo bastante soportable, pese a sus asperezas y previsibles concesiones, para un público mayor y más amplio.

En efecto, Tengo ganas de ti tiene la misma tendencia a engordar el melodrama de manera falsamente intensa, al retrato un tanto grueso de las emociones adolescentes, y sigue desviándose en subtramas mal integradas en el conjunto. Pero la esforzada limpieza de manierismos melodramáticos y televisivos realizada por el guionista Ramón Salazar y el realizador se nota, y mucho: Tengo ganas de ti fluye mucho mejor, es más entretenida, más divertida y está tremendamente bien filmada, y lo que es más importante, su recurrencia al estereotipo resulta mucho más soportable y menos grotesca gracias a la mayor madurez que tanto el reparto como el equipo consiguen inyectarle al conjunto.

Siempre he pensado que el género romántico, y en particular el adolescente, está en realidad bastante infravalorado, o más bien, mal utilizado. Tengo ganas de ti, de una manera inesperada, viene a refutar esa tesis dando un paso en la dirección adecuada. Fernando González Molina da muestras otra vez de una notable habilidad para el espectáculo y, además, consigue que la película transcurra mucho mejor que la primera parte. Si ello ocurre es gracias, en parte, al personaje y la presencia de Clara Lago, que sin duda ejerce de interlocutora perfecta al personaje de Hache, y que aporta una tensión romántica mejor y más dinámica que la de la primera película. La puesta en escena de González Molina está, en este sentido, perfectamente adecuada al espectáculo sentimental que propone la película. En definitiva, que de alguna manera, los hormonales estereotipos que en la primera me resultaron tan molestos en la presente aparecen diluidos y enriquecidos con nuevos elementos.

Tengo ganas de ti sigue siendo más de lo mismo, nadie lo niega. Pero no reconocer que se trata de un filme honesto, con mayor o menor entusiasmo personal, sería una falta de profesionalidad indigna del esfuerzo plasmado en la película.

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