Crítica: Tensión sexual no resuelta

Tensión sexual no resuelta

Título: Tensión sexual no resuelta
Director: Miguel Ángel Lamata
Género: Comedia
Duración: 90 minutos
Estreno en España: 18 de marzo
Intépretes: Norma Ruíz, Fele Martínez, Salomé Jiménez, Miguel Ángel Muñoz, Adam Jezierski, Amaia Salamanca, Samuel Miró, Pilar Rubio, Joaquín Reyes, Santiago Segura.
Tensión sexual no resuelta, tráiler final
Tensión sexual no resuelta, teaser tráiler
¿Debo ir a verla? ★★½☆☆ No es que sea buena (tampoco lo pretende), pero al menos alcanza sus objetivos con honestidad. De los dos estrenos nacionales de la semana, me quedo con este.

Lo fácil sería despotricar y cargarse de un plomazo una película como Tensión sexual no resuelta. Sin embargo, hace poco escuché decir a un experto en el tema al que respeto profundamente, que hay que ver las películas como lo que son, y juzgarlas a partir de esa consideración. Es cierto que Miguel Ángel Lamata no es ni Haneke ni Zhang-Ke, pero tiene la honestidad de no pretender serlo (y no sé porque en este momento me estoy acordando de El mal ajeno). Y de hecho, si comparamos esta película con Fuga de cerebros, Spanish Movie y otras por el estilo, nos encontramos ante el orgullo de su especie.

Y esto pasa porque en Tensión sexual no resuelta hay momentos cómicos que funcionan (la representación de Romeo y Julieta 3000 a cargo de Joaquín Reyes es especialmente memorable), hay intérpretes sobrados de talento (me quedo con el enorme Samuel Miró y con Adam Jezierski, que va para estrella) y hay una historia más o menos bien contada, no una mera sucesión sin sentido de chistes de dudoso gusto (otras no pueden decir lo mismo). Lamata ensaya incluso el plano secuencia y algún movimiento de cámara, preparándose tal vez para otras aventuras de más entidad. En esta ocasión, trata simplemente de entretenernos, y aunque los primeros minutos nos hacen temernos lo peor, finalmente termina consiguiéndolo.

Tensión sexual no resuelta es como ese greñudo jevi de barrio, con sudadera de Iron Maiden y novia de toda la vida. Tras su apariencia de tipo desaliñado y peligroso, se esconde un romántico en el sentido más tradicional que se le pueda dar al término. En la película, los desencuentros amorosos se resuelven como siempre, por muy novedosos y llamativos que parezcan. De vocación genuinamente macarra (genial la referencia a la Ministra de Cultura), a mí Tensión sexual no resuelta me vale. Cuestión de pretensiones y expectativas.

En Notas de Cine | Teaser y Tráiler de Tensión sexual no resuelta |

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