Crítica: The deep blue sea

Nueva muestra de la extraordinaria sensibilidad como cineasta de Terence Davies, un autor que debería estrenar más a menudo.

Rachel Weisz y Tom Hiddleton

Terence Davies es uno de esos pocos cineastas cuyo estilo puede ser reconocido en un único plano. En el caso de The deep blue sea, la película se inicia con un desplazamiento de cámara, que empieza mostrando una calle, humilde y representativa de un tiempo pasado, y termina con una mujer asomada a la ventana, con el gesto triste. En la banda de sonido, una elección musical expresiva, que no trata de acompañar ni de explicar a la imagen sino de encontrar su propia significación. En apenas unos segundos, ya tenemos identificados algunos de los principales rasgos del lenguaje del cineasta británico.

Al principio de su carrera, Davies filmó recuerdos de su infancia y juventud, tiempos duros en un barrio obrero de Liverpool en el que era difícil que entendieran su homosexualidad y su especial sensibilidad. Un largometraje como ‘El largo día acaba’ puede ser considerado de algún modo un melodrama autobiográfico. Posteriormente, Davies ha optado por las adaptaciones de una serie de obras que ha ajustado de forma admirable a su poética, de modo que no parecen cuerpos extraños en el conjunto de su filmografía, aunque en apariencia la temática se haya desviado lejos de su propia existencia.

The deep blue sea es la traslación a la pantalla de una obra de teatro de Terence Rattigan, que nos sitúa en el Londres de los años 50, un contexto ideal para que Davies despliegue su extraordinario talento para evocar e invocar otras épocas. La película, organizada como un juego de espejos, un abanico de recuerdos dentro de un recuerdo mayor, emociona por la hermosura de su fotografía, de sus pasajes musicales, imprescindibles instrumentos para el viaje en el tiempo, o por la intensidad de las interpretaciones, con una arrebatadora Rachel Weisz como la atormentada protagonista, un personaje en la tradición de Madame Bovary.

Con la discutible excepción del documental en primera persona ‘Of time and the city’, toda la obra de Davies es una suerte de sublimación del melodrama, esa forma narrativa que tan condenadamente difícil es de expresar en el cine, algo por lo que solo Douglas Sirk ha sido unánimemente reconocido. The deep blue sea es una desbordante tragedia, la de una mujer que rompe con las convenciones y solo encuentra la esperanza cuando lo pierde todo. Pero también es una muestra de cine auténtico del que se crea desde las entrañas y desde la maestría, una poderosa ensoñación en la que no estaría mal caer más a menudo.

Titulo: The deep blue sea
Director: Terence Davies
Duración: 98 minutos
Género: Melodrama
Fecha de estreno: 7 de septiembre
Intérpretes: Rachel Weisz, Tom Hiddleston, Simon Russell Beale.
The deep blue sea, tráiler español
¿Debo ir a verla? ★★★★☆

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