Crítica: Tron Legacy

Tron: Legacy

Título: Tron Legacy
Titulo original: Tron Legacy
Director: Joseph Kosinski
Género: ciencia ficción, acción
Duración: 127 minutos
Fecha de estreno: 17 de diciembre
Intérpretes : Jeff Bridges, Garrett Hedlund, Olivia Wilde, Bruce Boxleitner, Michael Sheen
Tron Legacy, trailer en castellano
¿Debo ir a verla? ★★★☆☆ Notable actualización a nivel visual y sonoro del universo ‘Tron’,  aunque por desgracia el guión flojea demasiado, sin aprovechar sus posibilidades

Tron Legacy llega por fín a las pantallas de todo el mundo, tras un anticipadísimo proceso de producción que ha durado dos largos años. El encargado de llevar a buen puerto esta secuela ha sido el debutante y hasta ahora desconocido director Joseph Kosinski, un antiguo estudiante de arquitectura y diseñador gráfico en 3D, cuya carrera profesional tiene casualmente (o no) ciertos paralelismos con la de Steven Lisberger, el director original de Tron.

Tron Legacy continúa la historia de Kevin Flynn (Jeff Bridges) y sus avatares dentro del mundo lúdico-informático de la multinacional informática Encom. Sin embargo, Flynn desapareció sin dejar rastro en 1989, y ahora es su hijo Sam (Garrett Hedlund), un joven rebelde con causa de 27 añitos, quien ha de adentrarse en el universo electrónico que su padre ayudase a construir, en busca de respuestas sobre una misteriosa llamada telefónica recibida desde el abandonado salón recreativo que regentara su progenitor tres décadas antes.

Joseph Kosinski nos entrega  una película que, a nivel visual, supone una notable actualización del singular universo del ‘Tron’ de Lisberger. Las carreras de motos de luz y las luchas con disco, así como los nuevos vehículos introducidos en esta secuela, lucen bastante bien y contienen las necesarias dosis de espectáculo y belleza visual que cabe exigir a una producción como esta. Sin embargo, a nivel argumental, la película fracasa estrepitosamente debido a la falta de un guión consistente, donde los hechos no se nos cuenten a medias y no queden tantas preguntas esenciales en el aire después de la proyección.

Claro que el ‘Tron’ de 1982 tampoco era una maravilla de guión, pero tenía los conceptos básicos infinitamente más claros y coherentes que esta secuela, la cual en algún momento deja al espectador con la mosca detrás de la oreja, dudando de si le están tomando el pelo o no. Lástima, porque Tron Legacy contiene algunas ideas básicas muy interesantes, pero deja los personajes a medio desarrollar, y ni siquiera Jeff Bridges, en su doble papel de ‘Obi Wan Kenobi’ y ‘Darth Vader’ (aportando también ciertos retazos del Nota), consigue salvar la papeleta con su carisma.

Por otro lado, un elemento destacable es la música de Daft Punk, quienes junto al orquestador Joseph Trapanese, han creado una notable partitura electro-épica, que continúa los conceptos que Wendy Carlos aplicara a la música del primer film, pero ofreciendo una sensibilidad más ‘pop’ y menos clasicista, como cabía esperar en del dúo francés. Mención especial merecen el tema principal, muy pegadizo y heroico, y los constantes guiños que Daft Punk hacen al sonido de las consolas de 8 y 16 bits.

Tron Legacy es un film que agradará a los fans y nostálgicos de la película original, y entretendrá medianamente al resto, pero que definitivamente no pasará a la historia como hizo la película de 1982 ni de lejos, quedándose en un mero entretenimiento navideño para olvidar al salir de la sala. Esperemos que esta vez al menos, Disney consiga recaudar lo que no pudo con ‘Tron’. Eso sí, Joseph Kosinski apunta maneras como director de cine fantástico, aunque esperemos que en próximas películas cuente con una base escrita bastante más trabajada que la que nos ocupa.

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