Crítica: Tropic Thunder. Una guerra muy perra

Tropic Thunder Una guerra muy perra Crítica

Título original: Tropic Thunder
Director: Ben Stiller
Guión: Ben Stiller, Justin Theroux
Duración: 110 minutos
Género: comedia, acción
Intérpretes: Ben Stiller, Robert Downey Jr., Jack Black, Nick Nolte, Tom Cruise, Steve Coogan
Trailer: Tropic Thunder: Una guerra muy perra

¿Debo ir a verla? ★★★★☆ Otra de culto entre los amiguetes. ¿Quién dejó la nevera abierta?

Dirigiendo sus miras cargadas hacia la trastienda del celuloide, Ben Stiller radiografía de nuevo la industria a la que él mismo pertenece a través de una comedia que ridiculiza -aunque nunca cuestiona- el concepto de estrellato y de cine industrial con una, por momentos, salvaje y brillante parodia bélica. En el juego entran films bélicos como Platoon, Nacido el cuatro de julio o, sobre todo, Apocalipsis Now, pero Stiller, guionista y director, también baila la jota sobre estereotipos masculinos de malo macho, tal y como lo hizo en Zoolander, a la que la presente supera con comodidad.

Adoptando la excusa de una suerte de making off de un film bélico de desorbitadas pretensiones, el protagonista de Los padres de ella se las arregla para parodiar lo pedestre de la estilización hollywoodiense y ofrecer, sorprendentemente, un espectáculo notable. Sólo cabe mencionar aquí la escenas de guerra inicial y la final, que le sirven para desplegar una notable habilidad a la hora de planificar la pura acción. Pero además, triunfa al plantear unas tronchantes semejanzas entre ellas: Stiller se chotea de la relación de la ficción y la realidad a través de las hazañas de sus personajes, con la total complicidad de su equipo actoral. La fotografía de John Toll (Braveheart, Leyendas de pasión), otorga a las imágenes de Tropic Thunder una textura cuya calidad iguala o supera a los films que parodia, lo que colabora a la falsa afectación de muchas escenas. La carcajada está servida.

Pero es que, además, la película de Stiller apunta interesantes maneras. Su mencionado hiperrealismo, bien alejado de la premeditada cutrez de otras parodias, choca con su propia voluntad de comedia. A veces su creador riza el rizo exagerando tan solo un poquito las convenciones de los géneros bélicos y de acción, de modo que muchos pueden perderse la broma. Como ejemplo, la explosión del camión al final del film, que deja sordo momentáneamente a Speedman: sólo la sutileza gestual del careto de Stiller nos apunta que estamos ante una comedia, y no un verdadero film de Jerry Bruckheimer.

En definitiva, y alejándonos de un fastidioso análisis sobre la naturaleza de la parodia y el homenaje, lo que nos encontramos en Tropic Thunder es una comedia de acción ciertamente espectacular y endiabladamente divertida, donde pese a ciertos problemas de ritmo (a Stiller se le destensa el hilo conductor en su sección media), encontramos tantos, pero tantos momentos memorables que resulta dificil no enamorarse de sus personajes. Desde los absolutamente tronchantes trailers iniciales (una bebida llamada Booty Sweat, el film de acción Scorcher VI: Global Meltdown, el drama a lo Brokeback Mountain…) su creador muestra un fino olfato para retorcer el triste panorama hollywoodiense y cachondearse de todo Dios.

Pero es que además nos encontramos ante un horizonte actoral envidiable. Dejando de lado la lista de ajustado cameos, el film sorprende por, primero, un Robert Downey Jr. (como el prestigioso Kirk Lazarus (!¡), actor de método que se ha alterado su pigmentación para recrear su personaje) que se adueña literalmente del lugar de Stiller (ajustado, como siempre) y Jack Black, que está como pez en el agua. Pero llegamos a Tom Cruise, cuya promocionada actuación (parodiando a Sumner Redstone, el mismo que le echó de Paramount) sólo puede ser definida como brillante. Todos ellos retratan con pasión y talento cómico la crisis de identidad del actor al verse invadidos, de tres maneras distintas, por el éxito y la fama. Y por cierto que Nick Nolte y Matthew McConaughey no se quedan atrás, en absoluto.

En definitiva, Tropic Thunder es un must see como la copa de un pino: inesperada muestra del carácter de falsa ilusión del estereotipo de vida Hollywoodiense (el real y el de las películas), el film se nos revela como un exitoso, a la par que cuidado ejemplo de cine dentro del cine -la narrativa de Stiller sigue a pies juntillas las convenciones de un film «serio»- . O más bien, de cine dentro del cine dentro del cine, a partir de una novela sobre un hecho real que (SPOILER): nunca ocurrió. (FIN SPOILER). Pero sobre todo, nos regala la mayor colección de gags frikis de este año, y de varios de los anteriores. La lista es casi interminable.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...