Crítica: Un buen hombre

Un buen hombre

Título original: Un buen hombre
Directora: Juan Martínez Moreno
Duración: 103 minutos
Género: drama, thriller
Fecha de estreno en España: 30 de abril
Un buen hombre, trailer
Intérpretes: Tristán Ulloa, Emilio Gutiérrez Caba, Nathalie Poza, Alberto Jiménez.
¿Debo ir a verla? ★★★☆☆ La película es ciertamente apreciable aunque peca de convencional. Recomendable para los que disfrutaron con la temática de Match Point.

Allí donde la moralidad intachable de una persona normal empieza a ensuciarse se sitúa Un buen hombre. La fragilidad sobre la que se sustenta una vida de triunfos, basada en el catolicismo y en la defensa del buen camino, parece ser el tema sobre el que trata el film, en realidad una defensa del gris frente a las mentes poco privilegiadas que lo ven todo o blanco o negro. La película supone un cambio de tercio radical para su director, Juan Martínez Moreno, que hace unos años firmó la simpática comedia de acción Dos tipos duros.
 
Un buen hombre es una película rodada siguiendo patrones del cine clásico. La cámara ofrece encuadres generalmente poco llamativos, y se mueve lo mínimo, buscando potenciar las interpretaciones de los actores, que en casi todos los casos cumplen con creces con su labor. Tristán Ulloa se dirige hacia la madurez en su carrera tratando de encarnar casi siempre con frialdad a un hombre torturado por la culpa y el descubrimiento de la verdadera condición humana. Frente a él, un brillante Emilio Gutiérrez Caba nos permite entrar en la oscuridad de un personaje asustado ante esa parte de sí mismo que desconoce. Tal vez algo más desdibujada está Nathalie Poza, sin duda una actriz más dotada para la comedia, como ha demostrado en otras ocasiones.


Un buen hombre está plagada de influencias, provenientes del thriller clásico, el cine negro y del suspense, con Lang, Wilder y Hitchcock como principales representantes, aunque también tiene ese punto europeo de Chabrol, un cineasta que acostumbra a hablar de la clase burguesa. Sin embargo, y aunque el director y guionista probablemente preferiría estar más cerca de los mencionados, la cinta tiene muchos puntos en común con la reciente Match Point, de Woody Allen, que no dejaba tampoco de ser un homenaje a películas del género como Un lugar en el sol. Detalles como la incapacidad de la esposa del protagonista de quedarse embarazada, así como la situación con el yonqui y el robo de las joyas, parecen directamente sacados de aquella película, a la que se acerca además en su obsesión por la culpa. Eso sí, aquí la trama proviene del crimen, en vez de dirigirse hacia él.
 
Con todo ello, Un buen hombre es una película apreciable, hecha con esmero, procurando que nada chirríe. Y prácticamente así ocurre, a pesar de que haya diálogos imposibles, como el discurso inicial del protagonista. La película cae por momentos en el maniqueísmo propio de cierto cine español, aquel en el que precisamente es un referente uno de los productores del evento, Gerardo Herrero (director de films fallidos en su pretensión de realismo como El principio de Arquímedes). Sin embargo, y a pesar de lo poco sorprendente de la propuesta, no nos podemos quejar (y más si tenemos en cuenta el panorama) de una película como esta, de tema trascendente, realización sólida y ocasionales ráfagas de talento.

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