Crítica: Un lugar donde quedarse

Crítica: Un lugar donde quedarse

Título: Un lugar donde quedarse
Título original: Away We Go
Director: Sam Mendes
Género: Comedia
Fecha de estreno en España: 20 de noviembre
Intérpretes: John Krasinski, Maya Rudolph, Jeff Daniels, Maggie Gyllenhaal, Catherine O’Hara, Allison Janney
Tráiler de Away we go, la nueva película de Sam Mendes
Tráiler: Un lugar donde quedarse
¿Debo ir a verla? ★★★☆☆ Simpática cinta que no escapa de algunos lugares comunes habituales en la comedia indie estadounidense.

Un lugar donde quedarse parece el reverso amable y ligero de la angustiosa Revolutionary Road. Ambas están dirigidas por Sam Mendes,  la una y la otra  nos hablan de las relaciones de pareja y en ambas hay un embarazo de por medio. Sin embargo, mientras Revolutionary Road es un producción de qualité ambientada a finales de los cincuenta, Un lugar donde quedarse es una comedia de aroma indie que tiene lugar en la actualidad. Las dos tienen, no obstante, ilustres referentes literarios: la película protagonizada por Leonardo DiCaprio y Kate Winslet está basada en la obra maestra del escritor Richard Yates; la interpretada por John Krasinski y Maya Rudolph es el primer guión conjunto de una de las parejitas de moda de la narrativa norteamericana: Dave Eggers y Vendela Vida.

Sin embargo, y siguiendo con las comparaciones, Un lugar donde quedarse nunca alcanza la profundidad de Revolutionary Road. Sam Mendes parece contento con haber realizado una simpática e intrascendente comedia con elementos de drama que parece reunir muchos de los lugares comunes de mil y una cintas de carácter indie. Protagonistas fracasados, secundarios más o menos pintorescos, estructura casi episódica, diálogos con cierto toque irónico, banda sonora poblada de canciones de folk intismista y una fotografía algo apagada son algunos de los elementos que caracterizan la nueva cinta del realizador de ‘American Beauty’. Todos ellos son elementos que aparecen en decenas de películas de la produccion independiente en Estados Unidos. Quizá la única diferencia es la presencia de Mendes, incapaz de hacer un largometraje verdaderamente malo.

El marido de Kate Winslet vuelve a demostrar que sabe dirigir actores. John Krasinski y Maya Rudolph están perfectos en su papel de parejita de perdedores en busca de un lugar donde criar al hijo que viene  en camino. Los secundarios resultan divertidísimos en unos roles que vienen a mostrarnos que, como dirían  los Doors, la gente es extraña.  Por otra parte, Mendes consigue que en ningún momento nos dejemos interesar por lo que vemos en pantalla, aunque el resultado huela a demasiado conocido.  La cinta divierte, pero no deja poso en ningún momento. En resumen, ‘Un lugar donde quedarse’ resulta un filme agradable, aunque prescindible de un estupendo director del que siempre esperamos algo más.

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