Crítica: Un método peligroso

Titulo: Un metodo peligroso
Título original:  A Dangerous Method
Director: David Cronenberg
Género: drama
Duración: 99 minutos
Fecha de estreno: 25 de noviembre de 2011
Intérpretes: Viggo MortensenMichael FassbenderKeira Knightley
Un método peligroso, tráiler español
Tráiler en inglés de Un método peligroso
¿Debo ir a verla? ★★★★☆ Otra muestra de la habilidad de Cronenberg para abordar el lado oscuro de la naturaleza humana.

David Cronenberg ha ido abandonando poco a poco las radicales formas de sus primeros trabajos para acercarse poco a poco a un cine sólo supuestamente más clásico y menos transgresor. ‘Una historia de violencia’ y ‘Promesas del Este’, dos de sus últimas obras, eran aparentemente thrillers más o menos convencionales, aunque ambos atesoraban imágenes perturbadoras que abordaban el sexo o la violencia más allá de lo que el común de los mortales suele considerar normal.

El canadiense vuelve a optar por la misma táctica en Un método pelígroso. Bajo la apariencia de una cinta de qualité de Jeremy Thomas, productor con el que ya había trabajado en las muy perturbadoras ‘El almuerzo desnudo’ o ‘Crash’, el director vuelve a internarse en los aspectos menos luminosos de la personalidad humana. Lo hace a través de la relación sexual que mantuvo Carl Jung, uno de los más reputados psicoanalistas de la historia de la psiquiatría, con Sabina Spielrein, una mujer a la que estuvo tratando.

Cronenberg, con la ayuda de un guión que Christopher Hampton ha elaborado partiendo de su propia obra de teatro, nos muestra cómo el famoso doctor suizo, que llevaba una vida tranquila junto a su mujer y sus hijos, dejó a un lado las convenciones para adentrarse en una relación sadomasoquista donde su deseos más primarios se confundían con su ansia por adentrarse en la mente humana y curar a su paciente.

Curiosamente, mientras Sabina mejoraba de sus trastornos y se convertía en una eminente analista, Jung se sumía poco a poco en una terrible depresión de la que tardaría año en salir.

Este proceso, como nos muestra la película, fue casi paralelo al distanciamiento del hombre del que había sido su maestro, Sigmund Freud. Ambos parecían reconocer en el otro rasgos de genialidad, pero mientras que el autor de ‘La interpretación de los sueños’ prefería mostrar la naturaleza del mal de cada uno de sus pacientes, Jung pretendía guiarles a su curación.

Cronenberg nos presenta esta peculiar historia con esa puesta milimétrica y fría tan personal. El tono glacial con que se muestran  las relaciones sociales de cada uno de los personajes contrasta con la pasión que bulle en el interior de los protagonistas y en su ámbito más íntimo.

Michael Fassbender traslada las intenciones de Cronenberg a su soberbia interpretación de Carl Jung. El actor consigue plasmar la desazón de un hombre aparentemente distante y equilibrado de cara al exterior, aunque sumamente torturado en su interior. No menos magníficos resultan Keira Knightley, capaz de reflejar perfectamente el proceso de sanación que sigue Sabina, o Viggo Mortensen, que dota de cierto aire socarrón a un Freud que envidia el talento y la posición social de su más avanzado alumno.

El resultado de la unión de la pericia de Cronenberg, el gran talento de sus actores y la impresionante factura técnica es una película inteligente y emocionante que va mucho más allá del drama histórico que aparenta a primera vista.

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