Crítica: Un profeta

Un profeta

Título: Un profeta
Título original: Un prophète
Director: Jacques Audiard
Género: thriller
Duración: 150 minutos
Fecha de estreno en España: 26 de febrero
Intépretes: Tahar Rahim, Niels Arestrup, Adel Bencherif
Un profeta, tráiler español
¿Debo ir a verla? ★★★★☆ Magnífica muestra de cine carcelario dirigida por el siempre interesante Jacques Audiard.

Es curioso que dos de las películas más importantes del 2009 en España y Francia hayan sido dos muestras de cine carcelario. Daniel Monzón, basándose en la novela de Francisco Pérez Gandul, nos ofrecía la interesante y entretenida Celda 211, una cinta que intentaba adaptar los códigos del subgénero a la realidad española. Jacques Audiard, aunque no pueda escapar a algunos de los personajes prototípicos de este tipo de películas, va algo más allá en la magnífica Un profeta.

La película sigue los pasos de Malik El Djebena, un joven árabe y analfabeto que termina dando con sus huesos en una prisión donde no tiene ni un solo amigo. Allí intentará esquivar los palos, aprenderá a leer y, gracias a su amistad con los capos de la cárcel, conseguirá ser respetado y temido.Con este argumento, Audiard, también guionista junto a Thomas Bidegain, nos ofrece una obra que es al mismo tiempo un largometraje carcelario y una película sobre iniciación a la vida adulta, en este caso entre rejas.

Malik tiene que pasar su peculiar calvario antes de ser respetado en la prisión. Su primera prueba de fuego para ser admitido entre el grupo que domina el centro penitenciario será asesinar a otro convicto, un homosexual musulmán que no cuenta con el favor de un clan formado por prisioneros corsos. Un vez admitido como lacayo en este particular círculo, el chaval hará todo lo posible para subir en el escalafón, aunque para ello tenga  que ser desleal con aquellos convictos con los que comparte cultura y religión. Especialmente interesante es la relación que mantiene el protagonista con el líder de los corsos, un hombre cruel con el que terminará manteniendo una extraña relación casi paternofilial. Malik terminará mostrándose como un arribista que aprovechará su estancia en prisión para mejorar personal y económicamente.

Jacques Audiard dirige todo con un pulso firme y sin caer en ningún momento en la violencia gratuita. El realizador francés pone especial cuidado en una dirección de actores realmente magistral. Tahar Rahim resulta perfecto en su encarnación de ese joven que sube en el escalafón carcelario, mientras que Niels Arestrup, en el papel del líder corso, aporta la justa intensidad a una actuación que se prestaba al desmelenamiento interpretativo.

Sólo un excesivo metraje y algún momento onírico un tanto superfluo restan algunos puntos a una estupenda película que convierte a Jacques Audiard en uno de los mejores director de thrillers del cine europeo, algo que ya quedó patente en las notables ‘De latir, mi corazón se ha parado’ y ‘Lee mis labios’.

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