Crítica: Underworld. El despertar

Underworld 4 crítica

Título: Underworld: El despertar
Título original: Underworld: Awakening
Directores: Måns Mårlind, Björn Stein
Género: acción, terror
Fecha de estreno: 27 de enero
Intépretes: Kate Beckinsale, Stephen Rea, Charles Dance
Underworld: el despertar, tráiler español
¿Debo ir a verla? ★★★☆☆

No se ustedes, pero yo todavía siento un cierto gusto recorriendo mi espina dorsal cuando una película que parte con cero expectativas acaba ganándose sus estrellas, muchas o pocas, en un combate a cara de perro contra el escepticismo del crítico revenido. Underworld. El despertar, dirigida por dos tipos cuyos apellidos se parecen más al nombre de un bufete de abogados que al de dos directores de cine, es una de esas películas. Con sus escuetos y ajustados ochenta y pocos minutos de metraje, el filme de Marlind y Stein acaba resultando un híbrido de acción y terror de lo más entretenido que se merece la recompensa de la entrada, y hasta -probablemente- las tres estrellas que véis arriba.

Underworld. El despertar, cuarta entrega de la saga de serie B que aúna monstruos clásicos con un argumento y estética más propia de un videojuego a la última, comienza fatal y luego mejora dentro de los márgenes que le permite su rocambolesco argumento. Tras una presentación un tanto torpe y confusa, más digna de una intro de Playstation que de un largometraje, el guión de Len Wiseman (director de la primera y segunda entregas de la saga) y el guionista de cómics J. Michael Straczinsky no pierde el tiempo ni el pulso y va al grano de los hechos, con la heroína Sélene escapando de su cautiverio de forma sangrienta y razonablemente espectacular, al menos, para lo que se puede esperar de un presupuesto más o menos limitado como el de la saga Underworld.

Marlind y Stein orquestan las abundantes escenas de acción sin dejar que éstas tomen completamente el control de un relato simple pero perfectamente organizado. La pareja de directores suecos manejan perfectamente las restricciones del presupuesto y adornan los abundantes tiroteos con continuos ralentís y constantes y molestos flashes, destinados tanto a epatar como a ocultar decorados o efectos visuales. No obstante y por alguna razón, ni éstos resultan fuera de lugar ni la secuela resulta manida, al renovar en parte la dinámica de las anteriores entregas y una duración que impone un ritmo mucho más compacto. Además, en los escasos ochenta minutos que dura Underworld. El despertar hay espacio para un par de escenas de diálogo que justifican la presencia de actores como Charles Dance y Stephen Rea e incluso tiempo para distribuir un par de sorpresas argumentales, incluido un sorprendente e inesperado arrebato violento de la heroína.

Lo cierto es que, sin ser la mejor actriz del mundo, a una madura y bellísima Kate Beckinsale -a la sazón esposa de Wiseman, en esta ocasión sólo productor y guionista- le basta su sola presencia para, de alguna manera, hacerse con el control de toda la película aportando con cierto gusto una nueva faceta de su personaje, reconvertida ahora en una madre de corazón roto. Lo cierto es que la saga Underworld ha mejorado en sus dos últimas entregas y resulta mucho más atractiva para el que esto escribe que otra más o menos hermanada con ella, las adaptaciones del videojuego ‘Resident Evil’, debidas a otro matrimonio más o menos bien avenido como el de Paul Anderson y Milla Jovovich. El aspecto de cómic sin prejuicios, abiertamente ridículo y más o menos extremo que sigue ofreciendo la saga Underworld me parece mucho más refrescante.

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