Crítica: ‘Las dos caras de enero’

Hossein Amini, guionista de Hollywood, debuta en el largometraje con una adaptación de Patricia Highsmith en la que destaca su trío protagonista.

‘Las dos caras de enero’ no es una película perfecta. Pero tampoco estamos ante una tontería menor. La cinta protagonizada por Viggo Mortensen y Oscar Isaac no es un simulacro “old fashion” del gran corpus cinematográfico del suspense clásico, ni una emulación barata de Hitchcock, como podría desprenderse de los constantes guiños a Bernard Herrmann de la banda sonora (obra del español Alberto Iglesias). Todo ello, naturalmente, está incluido en el paquete, pero gran parte del mérito de la película es evitar caer en la emulación nostálgica del pasado tanto como, también, en ejercicios de modernidad sobre esa esa base de trabajo, algo que a lo mejor se hubiera podido esperar de su director Hossein Amini, guionista de la celebrada ‘Drive’. ‘Las dos caras de enero’ no pretende convertirse en un ensayo de ninguna de esas dos vías de trabajo, sino simplemente ser un filme auténtico, una muestra de thriller adulto y elegante que en última instancia demuestra un más que aceptable músculo emotivo.

La aparente simpleza del argumento, basado en una novela de Patricia Highsmith, se complementa con una importante base psicológica que Amini sabe plasmar con imágenes poderosas. Un matrimonio con cosas que ocultar coincide, durante unas vacaciones en Grecia, con un joven profesor norteamericano que también tiene lo suyo. Perseguidos por la ley, iniciarán una carrera para cruzar la frontera y huir de las autoridades. Con esta simple sinopsis entra en escena su tranquilo clasicismo, que deja respirar a los actores para que sean éstos quienes aporten la tensión al relato. Eso, y al soberbio escenario griego, plasmado con una excelente fotografía de tonos terrosos, se imprimen en la memoria de un espectador cinematográfico cada vez más acostumbrado a espectáculos de otra índole.

‘Las dos caras de enero’ puede verse como un thriller de suspense en el que las dualidades típicas del género transcurren en una esfera casi íntima y personal. No hay gobiernos alienantes (o más bien sí, pero sólo en el trasfondo de la historia), ni secretos de estado capaces de desestabilizar al personal. Volvemos a un modelo menos paranoico, al menos de puertas para fuera, con una cinta de suspense en el que la verdadera conspiración transcurre en pleno triángulo amoroso. Tres personajes con intenciones ocultas y un pasado borroso sometidos enteramente a los celos, el deseo, y sobre todo la necesidad urgente -y un tanto inconsciente- de resolver sus propios traumas en el otro. Es decir, el mismo tipo de thriller del que se hubiera hecho cargo Anthony Minghella, director de ‘El talento de Mr. Ripley’, de no haber fallecido prematuramente.

Esa vertiente psicológica se complementa con un afán simbólico que le da a la película un cierto alcance más allá de sus imágenes. La cara oculta de sus tres personajes, que justifica esa referencia a Jano (January-enero), dios de las dos caras presente en el título de la cinta, se resuelve en niveles de una psicología un tanto mística, que no puede ser casual teniendo en cuenta el escenario griego y las ruinas clásicas que rodean a los protagonistas. Estamos ante una trama sentimental y familiar bastante cerrada, por mucho que los tres protagonistas sean desconocidos al comienzo de la historia. Unos desconocidos que parecen pulular entre los restos de dioses griegos y romanos sin ser demasiado conscientes de su propia historia. ‘Las dos caras de enero’ no va de un trío de fugitivos sino sobre el amor y odio entre un padre fallecido (e invisible para nosotros) y su hijo, todo incluido en una trama paternofilial (no tanto homosexual, como podría esperarse tras ‘El talento de Mr. Ripley’) un tanto mística. Todo detona mediante un triángulo amoroso y transcurre en un nivel de relativa inconsciencia, en unas vacaciones que se tornan en huida hacia ninguna parte.

Tampoco puede ser casual. con ese no se qué psicológico de la trama, que Viggo Mortensen haya interpretado recientemente a Sigmund Freud en ‘Un método peligroso’. El triángulo que se genera entre su personaje y el de Oscar Isaac, presuntamente el bueno de la historia, remite directamente al de la película de Cronenberg, aunque quizá esta idea sea una asociación tan aleatoria como las atribuciones de los personajes y la simbología de la relación que establecen. Afortunadamente, ‘Las dos caras de enero’ no funciona exclusivamente a ese nivel, sino que se deja ver muy bien como intriga, como entretenimiento escapista aunque con un perfil adulto. Amini demuestra saber narrar la historia en los dos niveles, sin tampoco pretender dejarnos anonadados por el camino. Todo mientras los tres actores protagonistas hacen tres de sus mejores trabajos. Lo dicho, un filme recomendable.

Título: ‘LAS DOS CARAS DE ENERO’
Título original: ‘The two faces of january’
Director: Hossein Amini
Género: thriller, drama
Fecha de estreno en España: 13 de junio de 2014
Intérpretes: Viggo Mortensen, Kirsten Dunst, Oscar Isaac
‘LAS DOS CARAS DE ENERO’, TRÁILER
En la Berlinale 

¿Debo ir a verla? ★★★☆☆

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