Cuerpos… de Seguridad, Taxi Driver meets Torrente

Cuerpos... de seguridad, Seth Rogen y Anna Faris

Empezaré este artículo siendo franco: Cuerpos … de seguridad (cuyo título original es Observe and report) es un film bastante mediocre. Pero aún así, esta película, escrita y dirigida por Jody Hill (‘The foot fist way’), contiene un par de  elementos que la hacen relativamente interesante para el cinéfilo más desprejuiciado. El primero de ellos es el reparto, encabezado por el inefable Seth Rogen (el nuevo rey de la comedia zafia y sentimentaloide), la deliciosa pero eternamente encasillada en papeles de tontita (incluso en películas serias) Anna Faris, y un Ray Liotta que aparece por ahí con cara de tener prisa por cobrar el cheque y pagar al casero. Entre los actores secundarios también se encuentra Michael Peña, haciendo de compañero de trabajo de Rogen, y cuyo personaje se reserva más de una sorpresa.

El segundo elemento de Cuerpos…de seguridad es su curioso argumento: un inútil y mentalmente trastornado guardia de seguridad de un centro comercial (Seth Rogen) se obsesiona con la captura de un exhibicionista que acosa a las clientas del lugar. A través de la intervención en el caso de un antipático policía (Ray Liotta), el protagonista tomará la decisión de intentar alistarse en el cuerpo de policía local y así combatir el crimen en su ciudad. Ahora bien, la manera en que esta película se nos presenta desde la carátula (comedia zafia a lo ‘Loca academia de policía’) no tiene nada que ver con el verdadero contenido que hay dentro de ella. Cuerpos … de seguridad no es una comedieta al uso, sino una sátira bastante bestia sobre cierto tipo de personajes y maneras de pensar que pululan por los estados del sur de EEUU.

El propio director afirma haberse inspirado en Taxi Driver para crear esta comedia negra, y lo cierto es que tanto el personaje principal como la trama del film contienen no pocos paralelismos con el clásico de Martin Scorsese. El protagonista está obsesivamente enamorado de una pijilla que trabaja en una sección de cosméticos (Anna Faris) con la que no tiene absolutamente nada en común, al igual que Travis Bickle se enamoraba de una Cybill Shepherd ajena a su mundo. Al mismo tiempo, Rogen entabla una relación con una tímida y poco agraciada trabajadora de una hamburguesería (Collette Wolfe) por la que siente cierta simpatía, y a la que al final… bueno, mejor lo comprobáis por vosotros mismos  (aunque advierto que en este sentido no hay muchas sorpresas.

Además, el personaje de Seth Rogen también podría recordarnos a una versión propiamente yanqui del estereotipo de desecho social que aquí representó Torrente: gordo (espero que Rogen esté siguiendo alguna dieta, porque aquí está hecho una bestia), xenófobo, aficionado a las armas, sinvergüenza, guarro, y con una madre alcohólica que amorosamente le cuenta que su padre les dejó por su culpa. Vamos, la quintaesencia de la «white trash». Por no hablar del escenario en el que se desarrolla casi toda la acción: el típico centro comercial, templo del borreguismo y la mediocridad dentro de nuestra sociedad consumista (y al que, sin embargo, muchos no podemos dejar de tener cierto cariño).

La película, por otro lado, es bastante corta (dura poco más de una hora y veinte minutos), lo cual la hace ideal para ver en un ratillo libre en el que uno necesite distraerse. Eso sí, conviene evitar la versión doblada porque es de lo peorcito que he escuchado en bastante tiempo (el tipo que pone la voz a Rogen es de lo más inexpresivo). Supongo que será cosa de la Warner, que ha debido de encargar un doblaje barato para un producto que en nuestro país parece ser que ha salido directamente en DVD sin pasar por los cines.

Para terminar, os dejo con el tráiler de la película (en inglés) para que os hagáis visualmente una idea de lo que os podéis encontrar en esta comedia:


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